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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 790

—Vamos.

Álvaro se levantó.

Pero Elías fue más rápido.

—Isabela, yo te acompaño.

Elías le agarró la mano y se interpuso entre ella y Álvaro, bloqueándole el paso y lanzándole una mirada de advertencia al otro hombre.

Isabela se soltó de un tirón con fuerza.

—¡Elías, compórtate!

Lo miró con calma y dijo firmemente:

—¡Ya estamos divorciados! ¡Le pido al señor Silva que deje de toquetearme!

Dicho esto, empujó a Elías levemente para apartarlo, pasó de largo y Álvaro de inmediato la protegió mientras salían del hotel.

—Isabela.

Elías intentó ir tras ella.

Jimena dijo con tono mordaz:

—Elías, ¿de qué sirve que vayas detrás? Ella no quiere saber nada de ti. Eres el gran heredero de la familia Silva, ¿por qué tienes que andar de rogón donde no te quieren?

—Isabela tiene razón, ya están divorciados, es mejor mantener la distancia.

—Elías, ¿qué tiene de bueno esa mujer? Ya se divorciaron, ¿para qué sigues aferrado? Si te quieres casar, sobran las mujeres que mueren por ti, y cualquiera de ellas es mejor que Isabela.

Jimena extendió la mano y jaló a Elías para que se sentara de nuevo.

—Cuando fueron al registro civil a divorciarse, fui corriendo a tratar de detenerlos, pero no me escucharon. De Isabela lo entiendo, pero tú tampoco hiciste caso a mis consejos.

—Tenemos décadas de conocernos, ¿cómo podría querer hacerte daño? Todo es por tu bien, pero no entiendes.

—Ahora que estás divorciado te arrepientes, pero volver a conquistarla no será fácil. Ella tiene hombres más destacados a su alrededor para elegir. Escuché que ese engreído de la familia Rivas dijo que, si Isabela quisiera, cualquiera de sus hermanos estaría disponible para ella.

—Y los jóvenes de la familia Rivas no tienen nada que envidiarle a los de la familia Silva.

Las palabras de Jimena eran duras, pero ciertas. Quería que Elías perdiera toda esperanza con Isabela.

Elías se detuvo, giró la cabeza y le dijo:

—Jimena, mis asuntos con Isabela no son de tu incumbencia. Tú preocúpate por tu vida.

—Nosotros... seguimos siendo amigos.

Pero pensar en algo más era imposible.

Si hubiera sido hace medio año, sus pensamientos habrían sido diferentes. Pero en estos seis meses habían pasado muchas cosas que sacudieron ese amor obsesivo que sentía por Jimena.

Elías dejó a Jimena y se marchó.

Ella estaba tan furiosa que quería volcar la mesa, pero estaba en un banquete y no podía hacer eso; solo lograría que más gente se burlara y la única avergonzada sería ella.

Elías salió del hotel y vio a Álvaro acompañando a Isabela no muy lejos. Estaban platicando y no sabía qué decían, pero vio una leve sonrisa en el rostro de ella.

Álvaro estaba de espaldas a él. No necesitaba acercarse para adivinar que estaba contando chistes para hacerla reír.

De repente, las piernas de Elías se sintieron pesadas como el plomo, tanto que no pudo dar un paso más.

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