Capítulo 287 Lorena desprendía un suave aroma a perfume. Olivia no reconocía la fragancia, pero olía muy bien. Estar así, envuelta en los brazos de su tía, le daba aún más ganas de llorar: ese era el abrazo que de niña había soñado recibir de su mamá.
Lo que nunca pudo tener con su propia madre, lo estaba experimentando ahora, a punto de cumplir los treinta, gracias a su tía.
Solo habían pasado unos pocos días juntas, y ya le costaba desprenderse de ella.
Pero al menos le quedaba el consuelo de que volverían a verse pronto. Era cuestión de poco más de un mes.
Antes de irse, Santiago le regaló algo a cada integrante de la compañía. Literalmente a todos, sin excepción. A cada uno le dijo que era el primo de Olivia, y les agradeció por cuidarla.
Valentina se le acercó después y le dijo:
—Tu primo no se limitó en nada. Lo que nos dio a cada uno no fue cualquier cosa, y somos un montón en la compañía.
Olivia ni siquiera sabía a qué se dedicaba su primo. La noche anterior se habían visto apenas un momento y no les dio tiempo de hablar.
En cuanto al pasado, le habían contado que su tía Lorena lo había traído una vez de visita cuando ella todavía no nacía. Al parecer no fue una visita agradable, porque después de eso su tía nunca volvió a traerlo.
—Oli, ya nos vamos. En la última parada, yo paso por ti —le dijo Santiago al subirse al auto rumbo al aeropuerto.
—Bueno. Adiós —Olivia se despidió agitando la mano, luego recogió sus cosas, se subió al auto y partió hacia la siguiente ciudad.
Sin darse cuenta, la gira ya iba por la mitad.
La compañía siguió recorriendo tres países más.
Durante ese tiempo, la rutina de Olivia fue siempre la misma: hacer su rehabilitación, asistir con la logística de la gira y hablar por videollamada con su abuelita.
Las videollamadas con Mercedes eran algo de todos los días. Ver que estaba bien le daba tranquilidad.
Pero después de una semana, algo empezó a inquietarla: su abuelita parecía haber perdido peso.
—Abuelita, ¿por qué estás más delgada? —le preguntó preocupada.
Pero Mercedes le sonrió y le restó importancia:
—¿Tú crees? Yo me siento de maravilla. Seguro es porque últimamente bajo todos los días a hacer zumba al aire libre con las señoras del edificio.
Cuando una se mueve, pues baja de peso, es normal.
—Bueno, pues sí, pero... —Olivia seguía sin estar convencida.
Olivia, por supuesto, no se enteró de los murmullos entre Valentina y Julián. No sabía por qué, pero ese día sentía una angustia que no la dejaba en paz.
Mientras más se acercaba la hora del despegue, más crecía esa presión, al grado de que hasta Santiago lo notó.
—Ya casi vas a ver a la abuelita. Tranquila —le dijo Santiago para calmarla.
Pero Olivia se llevó la mano al pecho.
—No es que esté impaciente, es angustia. Siento que algo va a pasar.
—¿No hablaste por videollamada con la abuelita hoy?
—le dijo Santiago, tratando de tranquilizarla—. Faltan apenas unas horas. Ya casi llegas.
—Sí—asintió Olivia.
Pero esas horas se le hicieron eternas. Nunca antes había sentido que el tiempo pasara tan lento.
A diferencia de cuando salió, esta vez no pudo dormir en todo el vuelo. Ni un segundo. Y cuando el avión por fin tocó tierra, esa angustia que llevaba dentro alcanzó su punto más alto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...