Capítulo 290 Julián observó a los dos primos a un lado. Sabía que no debería sentir eso en un momento así, pero no podía evitar envidiar a Santiago, que podía cargarla en su espalda sin reservas, consolarla abiertamente.
Olivia nunca había llorado así, sin contenerse, frente a otra persona.
Al no haber recibido el cariño de sus papás, tampoco tenía derecho a llorar frente a ellos. Y mucho menos frente a su abuelita, porque no quería preocuparla.
Durante esos cinco años de matrimonio con Adrián no se atrevió a llorar, porque temía que se molestara, que le generara una carga emocional. Su único pensamiento era hacerlo feliz...
Para cuando llegaron a la delegación, ya había recuperado la compostura.
Le contó a la policía lo sucedido y confirmó que su abuelita había regresado a Altabrisa, junto con sus padres.
En el fondo le preocupaba que, al tratarse de que la abuelita viajaba con su propio hijo, su nuera y su nieto, la situación no alcanzara los requisitos para levantar un reporte. Aun así, recalcó que ninguno de sus padres ni su hermano contestaban el teléfono.
La policía verificó los registros de vuelo y confirmó que los cuatro ya habían aterrizado en Altabrisa. Olivia anotó los cuatro números de teléfono y se los entregó. Intentaron comunicarse una vez más, pero los cuatro seguían sin contestar.
Finalmente, la policía aceptó el reporte y le prometió que buscarían a las personas. Le pidieron que regresara a esperar y que ante cualquier novedad se comunicarían de inmediato.
El hecho de que la policía pudiera ayudar a buscarlos le devolvió algo de esperanza. Después de agradecerles, se prepararon para irse, con la intención de buscar también por su cuenta y sumar esfuerzos.
Al salir de la delegación, Olivia dio por sentado que tomarían un taxi, pero se encontró con un auto esperándolos en un lugar de estacionamiento junto a la acera.
Al verlos salir, un sujeto de mediana edad bajó del auto y le habló al "señor Rossi", luego dijo:
—Suban, por favor.
Olivia no entendió quién era "el señor Rossi", pero vio que Santiago respondió.
Él le explicó con un gesto de disculpa:
—Es una larga historia. Después te explico con calma.
Yo soy Santiago, pero Gabriel Rossi también soy yo, aunque prefiero ser Santiago. Él es Lorenzo Quiroga.
Olivia, si cuando encontremos a la abuelita te ve más delgada, le va a doler.
Olivia forzó una sonrisa al escuchar eso.
—Sé que quieren que coma más, pero es que yo... — Hizo una pausa—. Está bien, voy a comer.
Al final se terminó lo del plato.
Después siguieron el plan de Santiago y primero llevaron a Julián de vuelta.
—Olivia —dijo Julián. Le daba pena irse a quedar al hotel con ellos, pero estaba muy pendiente de la abuelita—. Si hay cualquier noticia sobre la abuelita, avísame. Yo también voy a hacer todo lo posible por buscarla.
En realidad, Julián se sentía muy culpable, porque su hermana iba a visitar a la abuelita con frecuencia, y aun así, justo bajo su cuidado, algo había salido mal.
—Perdón —dijo Julián.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
He leído hasta el capítulo 516. Vamos por partes: La historia está muy bien: representa una situación complicada donde, aunque no hubo daño físico si lo hubo emocional. Los personajes ofrecen un buen arco y la narrativa, aunque con muchas deficiencias, es buena. Sin embargo, desde hace varios capítulos (desde que Adrian comenzó un viacruxis para recuperar a Olicia y ella comenzó su relación con Julián), los personajes están perdidiendo fondo. Es decir, en vez de evolucionar, ahora son bipolares. Cambiando su personalidad sin un puente: Adrian ahora es sumiso, nadie que tuviera ese grado de control que él ostenta podía soltarlo con fácilidad. Ni siquiera por el hecho de haberlo perdido todo. Eso solo alimenta las ganas de volver a obtener todo. Julian, el héroe y salvador, el compasivo y empático ahora es la versión masculina de Paulina: manipulador, narcisista y celoso. Eso no es evolución, eso es bipolaridad y le resta mucho a la trama. Si con la deficiencia narrativa que ya arrastra, donde no hay cámara que fluya con naturalidad; donde las escenas y los "reencuentros" suenan forzados. Donde el subtexto se pierde y comienzan las incoherencia. Le agregamos este cambio drástico de los personajes, la mento decir que el todo se vuelve, además de monótono (continúamente se repite los 5 años de matrimonio), imposible de leer. Pierde el enfoque (ahora resulta que todo girará alrededor de una piedra? Alrededor del hecho de que luego descubrirán que Leonardo fue otra víctima de Paulina? Alrededor de que Adrian siempre estuvo enamorado de Olivia?), pierde la belleza narrativa y la cruel realidad que se manejó en los primero capítulos. Pierde el contexto y la subtrama. Pierde, en resumen, todo. Parecía una buena historia, pero llegados a este punto, la verdad aburre. Es como si la autora hubiera solo deseado alargar todo sin una coherencia, introduciendo nuevos personajes y elementos que compiten con los primeros capítulos. En resumen, o bien edita y deja que las cosas sigan fluyendo con naturalidad, sin forzarlas, sin querer que los reencuentros entre Adrian y Oliva sigan sucediéndose de esa forma antinatural. Sin cambiar la personalidad de Julian e incluso borrando a los otros personajes (Paulina) y otorgándoles un "final" decente, por así decirlo. O bien, divide la novela y saca dos títulos diferentes. Pero esta amalgama que hizo realmente le resta mucho a lo que ya llevaba en los capítulos anteriores. Es una lástima....
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...