Captulo 605
—Mientras me mires así. voy a consentirte, voy a procurar que sigas feliz y contento, pero en esos momentos yo no soy feliz. Me siento muy cansada dijo Olivia—. ¿Ves? Tengo muchos defectos. Esa ternura y esa paciencia de las que hablas son solo mi apariencia; por dentro soy una persona impaciente. Yo también quisiera ser como tú, mirar a mi pareja con los ojos húmedos para que me consienta, para que me mime un poco.
—Y puedes hacerlo, claro que puedes. Solo hazlo. y te voy a consentir —dijo Julián, angustiado.
Olivia lo negó,
—Ese es el problema. No me sale, Frente a ti parece que me quedé encasillada en el papel de la hermana mayor que entiende todo. Si te sentías mal. te consolaba; si hacías un puchero, te tenía paciencia. Intento mostrarte este lado mío, como tú me lo muestras a mí, y no me sale; me da mucha vergüenza y siento que estoy actuando.
Lo miró de frente.
—Julián, frente a ti siempre soy racional, pero en realidad soy una persona muy, muy sensible. ¿Lo sabías?
Julián guardó silencio.
—Por eso, en el fondo sé que tú no sabes cómo soy de verdad —dijo Olivia en voz baja—, Lo pensé
muchísimo, y aquel paso que dimos hacia adelante fue un error de los dos.
Julián escuchaba y las lágrimas volvieron a correrle por la cara-
—No llores, Julián. —Olivia sonrió apenas—. Pase lo que pase, todo esto es parte de la vida. Ya pasó; sigamos adelante, ¿está bien? Vas a encontrar a una chica que te ame en serio, se van a valorar el uno al otro, van a apreciar cada día y el camino que les espera, Vas a sentir que, aunque la vida dure cien años, será demasiado corta y no les alcanzará para amarse, No como ahora, que preferirías morirte ahora mismo.
—Pero.„ —Julián se secó las lágrimas—. Aun así no quiero soltarte, Pensaba en ti muy seguido en casa.
—Eso es inevitable. Piénsalo. Cuando criamoS a una mascota, ¿no nos cuesta también dejarla? Nadie tiene corazón de piedra; después de convivir, es natural encariñarse. Pero créeme, Julián, deja de verme con ese filtro. El tiempo ayuda a sanar; con el tiempo me olvidarás.
Julián la miró con los ojos llenos de lágrimas, incapaz de decir nada.
Olivia lo observaba a través de la ventanilla del auto, con los ojos algo enrojecidos, Sonrió y dijo en voz baja:
—Julián, nunca nos hemos despedido bien. Esta vez hagámoslo en serio, ¿sí?
Él apretó la mandíbula y la miró con los ojos enrojecidos, sin ganas de hablar.
—Entonces empiezo yo. —Olivia sonreía—, Julián, gracias por darme fuerzas en mi momento más difícil y doloroso. De ahora en adelante, los dos tenemos que vivir bien, Tienes que ponerte cada vez más guapo, estar cada vez más contento, ser feliz para siempre. Julián, adiós; no dejes que mis buenos deseos sean en vano.
Tras ese nadiós w de ella, las lágrimas de Julián se desbordaron como si se hubiera roto un dique. Olivia no cerró la ventanilla ni se fue; se quedó esperándolo dentro del auto. Al fin, él dijo con voz baja:
—Olivia, adiós, Deseo.. que seas feliz para siempre.
—Gracias. Adiós. —Olivia le hizo un gesto con la mano desde dentro del auto y cerró la ventanilla despacio.
Cuando la cara de Julián desapareció de la ventanilla, Olivia respiró aliviada y, al mismo tiempo, se le humedecieron los ojos.
Después de todo, él también había sido alguien por quien un díá sintió algo sincero..
"De todo corazón, te deseo que seas feli4 que te vaya bien el resto de tu vida.. "
Mercedes le tomó la mano para tranquilizarla.

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