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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 604

Capítulo 604
Julián, cada vez más exaltado mientras hablaba, dijo:
—Olivia. ¿sabes una cosa? iCuánto desearía ser yo el que está internado en el hospital! Así, ¿no sentirías lástima por mí? ¿No me lo agradecerías? ¿No me aceptarías de nuevo?
Julián volvió a mirarla con ese ardor tan conocido. Sin querer, Olivia volvió a sentir aquella presión en el pecho. Agotada, subió un poco la ventanilla, lo suficiente para dejar de verle los ojos.
—Julián, no es así. Ya que terminamos, lo que deseo es que empieces una vida nueva, que sigas adelante y no vuelvas a mirar atrás,
No quería provocarlo y le deseaba lo mejor.
—iNo! —gritó Julián, ansioso y con la voz quebrada—, i No es así! ¿Ya perdonaste a Adrián? Vas a verlo y te preocupas por él, Antes lo odiabas tanto, y ahora hasta vas al hospital a compadecerlo, ¿Por qué no fui yo quien te salvó? ¿Por qué,..?
Los porqués se suced(an, acompañados de sus golpes contra la ventanilla. Olivia volvió a sentir aquella jaqueca tan conocida. Mercedes la abrazó y le dio palmaditas suaves en la espalda mientras llamaba con voz dulce al muchacho de afuera.
—Julián, Julián..
Lo hizo con mucha ternura, pero con una serenidad
capaz de calmar la desesperación de cualquiera.
En brazos de su abuela, a Olivia hasta se le aplacó el dolor en la sien, Afuera, Julián también se quebró,
—Abuelita, abuelita, yo amo a Oli, ¿me cree?
—Te creo, claro que te creo,
Julián, como si de pronto hubiera encontrado a alguien que lo entendía. sollozó hasta quedarse casi sin aire.
—Abuelita, yo lo daría todo por Oli, hasta moriría por ella. Abuelita. en serio... la amo muchísimo,-
—Ay, hijo... —Mercedes suspiró—. Yo sé que eres un buen muchacho, pero amar de verdad a alguien no es morir por esa persona.
Julián se quedó pasmado; hasta dejó de sollozar,
Olivia se apartó del abrazo de su abuela, lo pensó un momento y bajó más de la mitad de la ventanilla. Una vez más quedó frente a frente con Julián, que tenía los ojos enrojecidos y las lágrimas asomando.
—Olivia... —murmuró él al verla, con la voz quebrada
—Julián. —Olivia ya no sonaba tan dura como antes; la ternura de su abuela parecía haberla suavizado. Contempló a ese joven que tenía enfrente y sintió que, desde el momento en que se dijeron adiós, nunca habían conversado de verdad.
—Olivia, pensé que ya no querías volver a verme…
Julián tenía los ojos enrojecidos; hasta las orejas se le habían puesto rojas.
—Julián, —Olivia se esforzó por sonar más suave—. Escuché todo lo que dijiste, pero, Julián, la abuelita tiene razón. Amar de verdad a alguien no es morir por esa persona, sino Vivir bien por ella.
Julián quedó pasmado
—¿Vivir bien? ¿Morir no era más heroico que vivir?
—Sí, vivir bien —recalcó Olivia, enfatizando cada palabra—. Julián, vivir es mucho más difícil que morir. Piénsalo. Si una chica te ama muchísimo ytú ya no estás, de ahí en adelante, cuando te extrañe, ya no podrá verte; cuando te necesite, ya no escucharás su llamado. Durante todos esos años, tendrá que enfrentar sola las dificultades y encima cargará con otro dolor, Haber perdido al ser que ama. Si de verdad amas a alguien, ¿cómo te vas a morir?    
Julián escuchaba, atónito.
—Por eso, Julián —dijo Olivia con dulzura—. No vuelvas a hablar tan a la ligera de morir. Vivir bien es Io más importante de todo. Solo viviendo podrás amar a alguien, acompañarla durante toda la vida y tener la fuerza para que ella no quede a la deriva.
—Olivia. —La imprudencia y el impulso de Julián ya habían dado paso al desconcierto—, Pero yo te amo.
Ella negó.

—Julián, ¿no has pensado que quizá no me amas? Tal vez amas solo a la que imaginas que soy. Hace muchos años, cuando más necesitabas a alguien que llenara tu vacío, me crucé en tu camino y me convertí en la encamación de una diosa, Todos estos años no has parado de idealizarme, de pintarme como la mujer perfecta de tus sueños. Y después, como ese amor no era correspondido, te aferraste y no pudiste soltarlo. ¿No has pensado que, si dejaras de verme con ese filtro y vieras a la Olivia real, te llevarías una decepción enorme?
—Pero„, tú eres tal como te imagino... —A Julián se le nubló la mirada—. Dulce, comprensiva...
Bastaron esas dos palabras para que Olivia sonriera, Fue una sonrisa amarga.
—Julián, ¿ves? Dices que soy dulce y comprensiva, y con solo esas dos palabras ya empiezo a sentirme cansada —dijo en voz baja
Él quedó perplejo.
—¿No es así?
—Sí. cuando estaba contigo, en verdad era así, y eso fue porque... —Olivia bajó la mirada; los recuerdos volvieron—. Porque me parecías un muchacho alegre y necesitabas que yo fuera así contigo. ¿Sabes? En ese entonces nunca lograba negarme cuando me mirabas con esos ojos inocentes.

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