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Mi ex-marido me arruinó, volví con sus hijos romance Capítulo 1

En medio de la oscura noche, un viento helado azotaba sin piedad el rostro de Talía Blasco, enredando su cabello hasta cubrirle casi la mitad del rostro. La lluvia torrencial golpeaba su cuerpo con dureza, empapándola hasta los huesos y arrebatándole cualquier rastro de elegancia.

Sin embargo, no tenía tiempo para preocuparse por su apariencia ni por su cabello empapado. Corría desesperada, con los ojos empañados en lágrimas, rumbo al Hospital San Judas, apretando contra su pecho un documento que sentía que pesaba una tonelada.

Ese documento era el acuerdo de divorcio.

Sí, era el acuerdo de divorcio que le había enviado Luciano Lara, el hombre al que había amado con el alma entera durante siete largos años.

Pero Talía se negaba a aceptarlo. No podía creer que Luciano fuera tan cruel. Lo había perseguido durante cuatro años, llevaban tres años de casados, y aunque su matrimonio comenzó con un malentendido, ella había sacrificado muchísimo por él en todo este tiempo. Se negaba a creer que Luciano no sintiera absolutamente nada por ella.

Si de verdad no la amaba, ¿por qué la había tocado apenas un mes atrás?

Tenía que preguntárselo cara a cara. Quería saber por qué le había enviado esos papeles. Estaba convencida de que Luciano tenía algún motivo oculto; necesitaba escuchar la explicación de sus propios labios.

Usando hasta la última gota de sus fuerzas, Talía llegó al área de hospitalización del Hospital San Judas y se detuvo frente a la habitación de Doña Leonora.

Leonora Lara, la madre de Luciano y su suegra.

A pesar de haber convivido durante tanto tiempo, la sola idea de enfrentarla aún la ponía nerviosa.

Con el corazón latiéndole a mil por hora, Talía se detuvo fuera de la habitación. Usando el reflejo de la ventana, se arregló el cabello húmedo lo mejor que pudo y se aplicó un poco de lápiz labial para darle color a sus labios pálidos, intentando no verse tan lamentable.

Una vez lista, esbozó una sonrisa forzada y casi imperceptible. Solo entonces se sintió satisfecha.

Talía sabía muy bien que, tres años atrás, la razón por la que Luciano se casó con ella no fue por amor, ni bajo las mejores circunstancias.

Por un malentendido, los paparazzi los habían fotografiado juntos en un hotel y las imágenes corrieron como pólvora por internet.

Al día siguiente, la noticia de que la heredera de la familia Blasco se había acostado con el joven heredero de los Lara sacudió a toda la ciudad Montefuerte. Aunque solo eran fotos de ellos entrando y saliendo de la misma habitación, fue suficiente para que la prensa sacara sus propias conclusiones.

Ante semejante escándalo mediático, la reputación de la familia Lara sufrió un golpe devastador, y las acciones de Corporativo Lara se desplomaron durante tres días consecutivos, desatando el pánico en la empresa.

Para proteger el buen nombre de su familia y salvar su corporativo, Luciano no tuvo más remedio que casarse con ella.

Doña Leonora y el mismo Luciano siempre creyeron que todo había sido una trampa orquestada por ella. Pero no fue así. Talía ni siquiera recordaba bien qué había pasado; solo se encontró por casualidad con un Luciano completamente ebrio y, de forma confusa, ocurrió lo inevitable. Pero nadie le creyó.

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