Contra todo pronóstico, Pelayo no se avergonzó en lo más mínimo. ¡Simplemente mantuvo la mano extendida hacia Talía!
Talía sonrió con delicadeza, le ofreció su mano estilizada para un breve apretón y la retiró rápidamente.
—Hola, soy Talía, pero también puedes llamarme Tais.
—¿Tais? ¿Por qué me suena tanto ese nombre? —Pelayo enarcó una ceja, intrigado.
Gema aprovechó el momento para resolverle la duda con entusiasmo.
—Claro que te suena. ¡Tais es la directora de diseño de la División Regional de Corporativo BUT y ganadora de un premio internacional de diseño!
Por la forma en que lo dijo, cualquiera pensaría que era Gema quien había ganado el premio.
—¡Dios mío! Conque es la mismísima diseñadora Tais. ¡Qué honor conocerla!
Pelayo pensaba que Talía era solo una mujer hermosa, ¡pero resultó ser la famosísima y cotizada diseñadora internacional!
Esta revelación hizo que Pelayo la admirara aún más.
El grupo entró al salón charlando y riendo de forma animada. Pelayo prácticamente ignoró a Tomás y a Gema, y trató a Talía como a una invitada de la realeza.
Tanta atención dejó a Talía un poco abrumada.
—Señor Montero, ¿podrías dejar de ser tan... eh... formal? ¡Podemos tratarnos con más confianza! —Talía no pudo aguantar más y soltó lo que pensaba.
Trató de ser cuidadosa con sus palabras para no sonar descortés.

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