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Mi ex-marido me arruinó, volví con sus hijos romance Capítulo 4

Todo el mundo la señaló, se ganó el desprecio eterno del hombre al que veneraba y, para colmo, partió el corazón de sus padres al manchar el apellido familiar.

Y nada, absolutamente nada de eso había sido a propósito.-

—¿Mentira? ¡Ay, por favor! No creas que por tener esa carita de mosquita muerta vas a hacernos creer que eres una santa y que no rompes un plato. Eres una mujer venenosa; drogar a Luciano solo para quitármelo de las manos fue asqueroso, eres capaz de todo. ¿Te atreves a decir que no hiciste nada? ¿O también vas a negar que fuiste la culpable de la muerte de tu suegro?

Jovita sintió un placer morboso al presenciar la angustia de Talía. Si no fuera por esa chiquilla entrometida, ella sería desde hace tiempo la esposa de Luciano y la señora indiscutible de Corporativo Lara.

Todo por culpa de esta mujer que destrozó sus sueños durante años.

Pero la balanza por fin volvía a inclinarse a su favor. Al fijar sus ojos en el arrugado acuerdo de divorcio que Talía apretaba entre los puños, una sonrisa burlona y de extrema arrogancia se instaló en los labios de Jovita.

—¿Venías a suplicarle a Luciano que no te deje? Dime, ¿se lo preguntaste? ¿Ya recibiste la respuesta que tanto buscabas?

Sin piedad alguna ante la expresión casi destrozada de su rival, Jovita empujó su abultada panza hacia delante, en una actitud descaradamente desafiante.

Ante aquel movimiento y al ver el vientre redondo de Jovita, Talía se echó hacia atrás de pura inercia, asustada, procurando evitar que el más mínimo roce lastimara al bebé.

Pero la simple idea de que esa criatura llevara la sangre del hombre que amaba fue un pinchazo directo al corazón.

—No... Él jamás se divorciaría de mí. No lo hará... —murmuró Talía sacudiendo la cabeza con vehemencia, como un tambor frenético, más en un intento de convencerse a sí misma.

—¿Que no? Ay, Talía, por lo visto sigues soñando despierta. ¿O acaso sigues creyendo que tu papito va a usar su dinero de nuevo para salvarte? ¡Tranquila, esta vez él no podrá hacer nada por ti! ¡Deja de soñar!

Jovita la miró con odio desbordante, preparada para lanzarle su última descarga de veneno. Sin embargo, alcanzó a ver una silueta conocida por el rabillo del ojo. Rápidamente, su rostro calculador esbozó una sonrisa macabra y, de repente, abalanzó pesadamente su cuerpo hacia la posición de Talía.

Capítulo 4 1

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