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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 1013

Leonardo volvió a marcar, y esta vez llamó a Doña Salomé.

—Esposa, estoy afuera bebiendo, ¿puedes venir a buscarme?

Doña Salomé: "..."

—¡¿Esposa?! Di algo.

—¡¿Qué quieres que te diga?! ¡Soy tu abuela! ¡Vete a casa de inmediato!

Leonardo miró su celular con confusión.

—¿Eh? Me suena la voz, pero no es mi esposa.

Colgó sin dudarlo.

Al otro lado de la línea, Doña Salomé se quedó perpleja. "¿?"

Doña Salomé miró a Kevin Rojas y le preguntó:

—¿Sabes dónde se fue a beber tu hermano?

Kevin, revisando la lista de invitados para el día siguiente, respondió:

—Ni idea.



Cuando Nerea llegó al restaurante, encontró a todos sentados en la acera haciéndole compañía a Leonardo.

Nerea: "..."

Era la primera vez que lo veía borracho, y le pareció tan gracioso como tierno.

—¡Cuñada, por fin llegas! —Héctor Omar se levantó con expresión de agonía—. El capitán es insoportable cuando bebe. Es un romántico empedernido. No paró de presumir de su amor y nos obligó a escucharlo todo este rato.

José Márquez añadió en tono lúgubre:

—Ya nos empalagó a todos.

—¿Ah sí? —preguntó Nerea, entre sorprendida y avergonzada—. ¿Y... qué cosas dijo?

Rogaba internamente que no hubiera soltado nada inapropiado. Si lo había hecho, ¡lo haría dormir en el suelo!

—Dijo que...

Hace una hora.

Héctor Omar había logrado contactar a Nerea, pero apenas cruzó dos palabras cuando Leonardo le arrebató el celular.

Con una sonrisa boba, fingió una voz melosa y gritó:

—¡Esposa!

Todos hicieron muecas de asco. ¿De verdad ese era el implacable capitán Leonardo Rojas?

Parecía otra persona, y a todos se les cayó la mandíbula de la impresión.

Sin inmutarse, Leonardo siguió:

—Esposa, te extraño. Quiero verte.

Después de unos minutos de derramar miel, por fin colgó el teléfono, con evidente pesar.

Todos suspiraron aliviados, creyendo que la tortura de esa voz empalagosa había terminado. ¡Era letal!

Pero Leonardo, muy entusiasmado, empezó a presumir de su relación.

—¿Saben cuánto me ama su cuñada?

José Márquez rodó los ojos y preguntó sin ganas:

—¿Cuánto te ama?

Leonardo alzó la vista hacia la luz de la luna con una sonrisa tan dulce que parecía que veía la luz de su vida.

—Ella es fuerte e independiente. Perfectamente podría tener una vida maravillosa estando sola. Pero, por mí, decidió darme una oportunidad, aceptó mi propuesta y formar una familia conmigo. Si no me amara con locura, no habría aceptado entrar de nuevo en las responsabilidades del matrimonio.

Nadie dijo nada. Se limitaron a escuchar en silencio.

—Si llego tarde, me deja la luz encendida. Incluso se queda trabajando hasta tarde solo para esperarme e ir a dormir juntos...

Al escuchar eso, Nerea sintió una punzada de culpa: En realidad, no lo esperaba a propósito; ¡simplemente tenía trabajo!

Era una costumbre desde su divorcio: trabajar hasta la madrugada y padecer de insomnio.

Héctor Omar prosiguió con el reporte:

—También dijo que siempre eres muy obediente con él...

—Si le digo que no lave los platos, suelta los cubiertos sin protestar. Si le prohíbo entrar a la cocina, nunca pone un pie ahí. Si no quiero que lave ropa, no lo hace. Si le digo que beba leche, la bebe. Si le ofrezco ponerle crema en las manos, me deja hacerlo... En fin, un montón de cosas. En resumen: ella me ama muchísimo y hace todo lo que le digo.

Nerea se quedó sin palabras al oír eso: "..."

José Márquez continuó:

—Y también dijo...

—Su cuñada se preocupa mucho por mí. No me deja fumar por miedo a que me enferme. Ustedes también deberían dejarlo, y si fuman, háganlo lejos para que el olor no me quede impregnado y le moleste a ella. Además, no me deja ducharme con agua fría para que no me resfríe.

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