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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 261

Cristian pensó al instante en el Grupo Delta.

Los brazos robóticos producidos por Grupo Delta eran el mayor competidor de Grupo Vega.

Anteriormente, Fabián había visto a Nerea cenando con el presidente de Grupo Delta y se lo comentó de pasada, pero Cristian no le dio importancia en ese momento.

No fue hasta que Ulises le dijo que Nerea quería desarrollar para él un brazo robótico capaz de conectarse con las neuronas, que Cristian reaccionó.

Ahora, Cristian ya no subestimaba las capacidades de Nerea.

Su dominio en medicina, biología y en el campo de la inteligencia artificial, sin duda, haría que su investigación fuera mucho más eficiente y efectiva.

Cuando se lanzara ese nuevo brazo robótico, los modelos actuales en el mercado quedarían obsoletos, y la cuota de mercado de Grupo Vega sufriría un impacto brutal.

Por eso, al buscar esta colaboración, no lo hacía solo por Ulises.

También había consideraciones comerciales de peso.

Usando a Ulises como punto de entrada, Cristian argumentó: —Tómalo como algo por el bien de Ulises. Si colaboramos, me aseguraré de invertir más recursos y respaldar este proyecto con todo lo que tengo.

—No solo garantizaremos el éxito del proyecto, sino también la calidad del brazo robótico, y reduciremos el tiempo de desarrollo al mínimo. Así, Ulises podrá usar su prótesis mucho antes. Además, el mantenimiento y las actualizaciones de versión serán más convenientes, oportunas y seguras.

—Si quieres colaborar, ¿dónde está tu sinceridad? —preguntó Nerea.

—Para los detalles de la cooperación, ¿qué te parece si mañana traes a Ulises a Grupo Vega y lo hablamos a fondo?

—De acuerdo.

Hacía mucho tiempo que Nerea estudiaba los brazos robóticos de la empresa de Cristian.

La tecnología de Grupo Vega era considerada la más avanzada del mercado: madura, estable y con muy pocos errores. Si desarrollaba su proyecto sobre esa base, el tiempo se reduciría drásticamente.

Nerea tenía la idea de colaborar desde el principio. Tal como dijo Cristian, Ulises era su hijo y él pondría todo su empeño en el proyecto. El mantenimiento y las actualizaciones futuras estarían garantizados.

Pero la propuesta de colaboración tenía que salir de Cristian.

Por eso, días atrás, había quedado a cenar con el presidente de Grupo Delta y se aseguró de «toparse» casualmente con Fabián, para luego mencionarle el asunto a Ulises.

Todo fue un cebo para pescar la cooperación de Cristian.

Al ser él quien proponía el trato, ella tomaba la sartén por el mango en la negociación y podía exigir mayores beneficios.

Al día siguiente, en Grupo Vega.

Era la primera vez que Nerea pisaba las oficinas de Grupo Vega.

Sonaba ridículo, y mucha gente lo encontraría increíble, pero la realidad era así de absurda.

Yago la esperaba en el estacionamiento subterráneo. Al verla, se acercó con una sonrisa profesional:

—Directora Galarza, por aquí, por favor.

Muy pronto, la foto de Nerea entrando a la empresa de la mano de Ulises se volvió viral en los chats internos de Grupo Vega.

El hecho de que Nerea fuera cofundadora de Beyond Tech seguía siendo un secreto que Flora y ella guardaban celosamente. Pero eso no le impedía invitar a su propia empresa tecnológica al banquete.

Nerea representaba a OmniGen y Flora a Beyond Tech en la colaboración con Grupo Vega. Sin importar cómo se negociara, Nerea siempre ganaba.

Una hora y media después, los tres cerraron el trato y firmaron la carta de intención ahí mismo.

Al mediodía, Cristian se ofreció a invitar el almuerzo.

Justo en ese momento, llegó Isabel.

Isabel, quien había sido vicepresidenta en Grupo Vega, aún conservaba sus informantes y sabía que Nerea estaba en el edificio. Había venido a propósito.

—Isa, ¿qué haces aquí?

—Estaba haciendo unos trámites cerca y vi que ya era hora de comer, así que pensé en venir a acompañarte y darte una sorpresa. No esperaba encontrarme a la directora Galarza y a la señora Reyes.

—Ulises, tú también estás aquí —saludó Isabel con una sonrisa ensayada.

Ulises asintió levemente y soltó un seco «mjm».

Un destello de disgusto cruzó los ojos de Isabel. Sentía que Ulises se parecía cada vez más a Nerea; esa actitud indiferente y altiva era insoportable.

Realmente lo detestaba.

Nerea no tenía ninguna intención de comer con Cristian, pero considerando la hora, pensó que Ulises podría tener hambre.

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