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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 717

Federico entró con la cabeza y los hombros cubiertos de nieve. Se sacudió un poco, se quitó el abrigo y lo colgó.

La enfermera le preparó un té caliente, el cual él aceptó agradecido.

—¿Cómo te sientes? ¿Ya estás mejor? —le preguntó, sentándose en el sofá con la taza en la mano.

Nerea, que tenía a Florito en su regazo, lo miró con una sonrisa. —Ahí la llevo. ¿Qué te trae a Puerto Rosales? ¿Trabajo o algo personal?

Federico le dio un sorbo a su té y contestó: —Había una convención de inversionistas. El que tenía que venir era Samuel Aranda, pero el muy debilucho se enfermó de la nada justo antes de salir. No me quedó de otra más que venir yo, y ya sabes cómo me choca andar en juntas.

Nerea soltó una risita al escucharlo quejarse de Samuel, y al final le preguntó: —¿Y fuiste a ver a tu abuelo Carballo?

—No sabe que estoy en Puerto Rosales. —Lo cual era una clara forma de decir que no había ido a visitarlo.

Como sabía que Federico y Gael Carballo tenían sus diferencias familiares, Nerea prefirió no insistir en el tema.

—¿Y eso qué es? —preguntó Nerea, señalando una caja sobre el mueble cerca de la puerta.

Federico se dio una palmada en la frente. —¡Ay, qué cabeza la mía!

Cuando entró, por quitarse el abrigo, había apoyado la caja ahí y se le olvidó por completo.

Se levantó de inmediato para buscarla. —La vez que hicimos videollamada dijiste que tenías antojo de unas empanadas dulces de Puerto San Martín. Las pasé a comprar justo antes de salir, y tuve la suerte de que iban saliendo del horno. En cuanto aterricé me vine directo para acá. Como venían en su caja, todavía deben estar calientitas.

Federico desenvolvió con cuidado las empanadas; estaban envueltas en varias capas de papel para conservar el calor. De inmediato, un aroma delicioso a pan recién horneado y canela inundó la habitación.

Nerea recordó esa videollamada. En aquel entonces, solo para no preocupar a Federico y a Samuel, y aprovechando que había visto pan dulce en el escritorio de este último, sacó el tema de la comida para desviar la conversación. Nunca se imaginó que Federico se acordaría de ese detalle.

Sintió un calorcito en el corazón. —Gracias, de verdad.

Capítulo 717 1

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