Luciana sollozaba en voz baja, mirando a Liam con los ojos cristalizados por las lágrimas, como un ciervo asustado.
Sin embargo, el rostro de Liam se mantuvo inexpresivo y carente de toda emoción. Le advirtió con tono gélido: —Te lo advierto, si estás mintiendo, atente a las consecuencias.
Al escuchar esas palabras, Ricardo Encinas sintió que el corazón le daba un vuelco; comprendió perfectamente la amenaza implícita de Liam.
Si se demostraba que Luciana estaba mintiendo, no solo ella enfrentaría la cárcel, sino que toda su familia sería destruida por la ira de los Santillán.
Y no solo los Santillán irían tras ellos; la rama principal de la familia Encinas tampoco se los perdonaría.
El rostro de Ricardo se oscureció y le exigió a gritos: —¡Luciana, dime la verdad! ¡¿Fuiste tú o no?! ¡Si te atreves a mentir, te juro que te rompo las piernas a golpes!
Luciana sacudió la cabeza, bañada en lágrimas. —¡De verdad que no fui yo! ¡No fui yo! Cuando salí del baño, vi a un hombre quitándose la ropa y me asusté muchísimo... ¡buaaa!
Luciana intentó llevar el tema nuevamente hacia el hecho de que Liam la había visto desnuda.
—¡Yo no sabía que había alguien ahí! Estaba sin ropa y me quedé paralizada del susto. ¡Yo soy la víctima, buaaa!
Ricardo, frotándose las manos con nerviosismo, miró a Felipe Encinas con desesperación para pedir ayuda: —Hermano Felipe, ¿qué opina?
Felipe miró a su esposa, ya que era Yolanda quien estaba manejando la situación.
Yolanda, con una mirada afilada, sentenció: —Sabremos si fue ella o no cuando llegue la policía. Ya ordené sellar la habitación, y en cuanto los agentes recolecten las pruebas, descubriremos a los culpables. Sin embargo...
Su tono de voz cambió, volviéndose ligeramente más suave y amenazador al mismo tiempo. —Luciana, yo también te lo advierto. Si la policía descubre que fuiste tú, ya sabes cuáles serán las consecuencias.
Al escuchar esto, el rostro de Luciana palideció aún más y clavó sus uñas en las palmas de sus manos con fuerza.
Todo iba a la perfección, ¿por qué demonios tenía que aparecer Nerea en ese momento?
Por cierto, ¿cómo se dio cuenta de que el incienso estaba alterado?
Al pensar en ello, una idea venenosa cruzó por la mente de Luciana.


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