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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 82

Aquel par de ojos oscuros brillaban con intensidad, reflejando orgullo, rebeldía y un espíritu de lucha deslumbrante.

Kevin se quedó pasmado mirando esos ojos. Después de un largo silencio, movió los labios y preguntó algo inesperado:

—¿Te gustan los hombres?

Nerea se tocó la barbilla, fingiendo analizarlo con profundidad.

—Recuerdo que tus oídos funcionan bien, ¿no?

Pensó en seguir con la mentira, pero quería despertar la curiosidad de Kevin y, sinceramente, no quería engañarlo con algo así para que no terminara odiando más a las mujeres cuando supiera la verdad.

Nerea le dio una palmada firme en el hombro.

—Kevin, un verdadero hombre se levanta donde se cae. Tus piernas no son un caso perdido. Si confías en mí, y por la solidaridad de que ambos estamos jodidos por la vida, te prometo que te voy a curar.

Kevin miró la mano en su hombro y luego a Nerea. Ella asintió con fuerza.

—No te rindas. Piensa en tu familia. Ellos te adoran.

Cuando Nerea salió, Leonardo le quitó las correas a Kevin y comenzó a sobarle las muñecas enrojecidas mientras explicaba:

—Su abuela era íntima amiga de la nuestra hasta que se pelearon. Es una eminencia en acupuntura, experta en casos imposibles.

»Ella aprendió de su abuela; desde los cinco años ya andaba poniendo agujas. No solo ha tratado a atletas profesionales, también atendió al pintor Darío Pineda, al maestro artesano Víctor Mancilla, a la actriz Lidia Montero y hasta a magnates de Las Vegas.

»Además de mucha gente del gobierno, pero eso es confidencial. Tiene talento real. Y por cierto, lo que contó de su vida amorosa es verdad, no te mintió. Tienen un hijo de cinco años.

—Hermano —susurró Kevin con la voz rota y la mirada baja—, si esta vez no funciona, déjame morir.

Leonardo asintió con gravedad.

—Te lo prometo. Esta es la última vez. Si la Doctora Galarza no logra curarte, te ayudaré a cumplir tu deseo. Tienes mi palabra.

Leonardo llamó al enfermero para que cuidara a Kevin y, tras darle instrucciones precisas, salió a buscar a Nerea.

Nerea ya se había quitado la peluca y recuperado su apariencia normal.

Antes de que Leonardo dijera nada, ella se adelantó:

—Esta noche tendré listo el plan de tratamiento detallado. Mañana haremos una junta médica con los otros especialistas. Combinaremos medicina tradicional y moderna. Atacaremos por los dos frentes.

—¿De verdad tiene cura? —preguntó Leonardo.

Capítulo 82 1

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