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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 890

Le estaban enseñando la puerta.

Marisa lo entendió a la perfección.

Siendo una figura de renombre en Rosarito, ya se había rebajado bastante ese día.

Pero por muy gruesa que fuera su coraza, no iba a llegar al extremo de rogar y hacer el ridículo arrastrándose. Aún conservaba algo de orgullo.

Manteniendo su impecable fachada, respondió con el tono más cordial posible:

—En ese caso, no interrumpiré más su reunión familiar.

Antes de darse la vuelta, le lanzó una última mirada a Nerea. En su mente, estaba convencida de que ella era la culpable de haber envenenado a los Valente en su contra, y la odiaba con toda su alma.

—Directora Peñalosa —la voz gélida de Nerea la detuvo—. Antes de irse, hágale el favor de disculparse con Emilio. Él no es ningún mentiroso.

Marisa se detuvo en seco. Miró al niño sentado junto a Nerea, apretó los dientes y forzó una sonrisa.

—Lo siento, pequeño. No debí llamarte mentiroso. Te pido una disculpa.

Dicho esto, asintió brevemente hacia Nerea y se marchó.

Al subir a su auto, el rostro de Marisa era un poema de furia. Pálida, enrojecida y temblando de ira, parecía a punto de romperse los dientes de tanto apretarlos.

—¿Señora Peñalosa? —llamó su secretaria, aterrada por su expresión.

—Consígueme una reunión con el director de Grupo NUBE de inmediato. —Mientras hablaba, Marisa miró por la ventanilla hacia la mansión de los Valente, con los ojos inyectados de resentimiento.

Si los Valente no querían su proyecto, alguien más lo haría.

Grupo NUBE la había contactado previamente, pero en aquel momento ella no les había prestado mucha atención.

Grupo NUBE no era más que una empresa mediana, hasta que fue adquirida y poco después absorbió a Grupo Vectorial.

Irónicamente, Grupo Vectorial había pertenecido al Grupo Vega; Cristian Vega se lo había entregado a su amante. Pero cuando la verdadera cara de la mujer salió a la luz, la compañía colapsó y terminó en manos de Grupo NUBE.

Tras esa fusión, Grupo NUBE se convirtió de la noche a la mañana en el gigante emergente de Rosarito, con una proyección espectacular.

Aun así, seguía estando un escalón por debajo de gigantes como los Valente o los Echeverría.

Por eso, no era la primera opción de Marisa, sino solo el plan de respaldo.

Pero llegados a este punto, no le quedaba más remedio que tragar su orgullo y buscar a su director.

Esa misma noche, Nerea y los demás se quedaron a dormir en la casa de los Valente.

Los señores Valente no querían separarse de Sofi y le rogaron que se quedara unos días más para afianzar lazos y familiarizarse con su nuevo hogar.

Capítulo 890 1

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