Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 903

Al mismo tiempo, las familias Maldonado y Valente lanzaron un ataque financiero brutal contra la familia Quiles.

En el mundo empresarial no hay secretos. Cualquier movimiento brusco desata un tsunami.

El Grupo Quiles ya estaba tambaleándose debido a la reciente muerte de Felipe Quiles y la pésima imagen pública que la prepotente de Renata Quiles había causado. Sus acciones llevaban días desplomándose.

En medio de esta crisis, los Maldonado y los Valente unieron fuerzas, con la clara intención de devorar a los Quiles.

Incluso si no lograban una absorción total, les arrancarían un pedazo tan grande que los dejarían agonizando.

Al olfatear la sangre, otras empresas analizaron rápidamente el panorama y decidieron unirse al festín sin pensarlo dos veces.

Si no podían quedarse con un trozo del pastel, al menos recogerían las migajas que dejaran los grandes.

En un abrir y cerrar de ojos, la familia Quiles quedó acorralada por todos los frentes.

Sede del Grupo Quiles. Sala de juntas.

El único propósito de esta reunión de emergencia era uno: la destitución inmediata de Marisa Peñalosa.

La sala estaba envuelta en una densa nube de humo de cigarro, y los ceniceros rebosaban de colillas. Marisa apretaba unos documentos con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.

“¿Qué significa esto?”

Su cuñada, Fabiola Quiles, enarcó una ceja. “¿Acaso no lo entiende, directora Peñalosa? Si no tiene la capacidad de liderar, háganos el favor de renunciar y déjele el asiento a alguien que sí la tenga.”

“¿Alguien con capacidad? ¿Te refieres a ti?”, se burló Marisa, arrojando una carpeta sobre la mesa. “Aquí está el reporte financiero de los últimos tres años de los proyectos que tú dirigiste. Míralo con tus propios ojos, ¿cuántos de esos generaron ganancias?”

Fabiola ni siquiera se inmutó en ver el reporte y soltó una carcajada irónica. “¿Quién dijo que hablaba de mí? Me refería a Patricia.”

Dicho esto, Fabiola gritó hacia la puerta: “Ya puedes entrar.”

Gracias al apoyo incondicional de doña Beatriz Quiles, Patricia había entrado a la empresa empezando desde abajo, como una simple ejecutiva de ventas.

Llevaba puesto un traje sastre impecable y un maquillaje ligero; su cabello estaba recogido en una coleta sencilla, dándole un aura profesional y fresca.

El rostro de Marisa se descompuso por la ira. “¡¿Patricia?! ¡Una simple ejecutiva de ventas novata no tiene ningún derecho a estar en esta junta directiva!”

“Directora Peñalosa, yo conseguí firmar el proyecto con el Grupo Rojas, el mismo que usted perdió por incompetente. Dígame, ¿cree que eso me da o no el derecho de entrar a esta sala?”

Capítulo 903 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio