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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 919

Restaurante Brisa Marina, en el salón privado más exclusivo.

Además de Damián Miraflores, estaban presentes los esposos Valente, Fernando Valente, y los esposos Maldonado.

—Señorita Galarza —dijo Damián, levantando su copa hacia Nerea—, brindo por usted. Le ruego que me perdone por las ofensas del pasado.

Damián había aceptado ayudar a Marisa Peñalosa a cambio de las acciones de los Quiles que ella le prometió.

Pero jamás imaginó que Nerea tuviera conexiones tan imponentes.

La familia Maldonado y la familia Valente intercedieron por ella personalmente. Fue solo por respeto a ambas familias que Damián había mandado a su mayordomo a entregarle un regalo de disculpa.

Sin embargo, en el fondo, no le había dado mucha importancia a Nerea.

Fue hasta que los agentes de seguridad nacional se llevaron a Marisa para investigarla, que Damián por fin entendió que había subestimado a Nerea.

De lo contrario, los Maldonado y los Valente no se habrían peleado por ser sus defensores.

Damián era un hombre que sabía leer muy bien las situaciones y conocía sus propios límites. Por eso, él mismo pagó esta comida en honor a Nerea.

Al fin y al cabo, siempre es mejor sumar un amigo que ganarse un enemigo.

Damián se tomó el tequila de su copa de un solo trago.

En cuanto al accidente de tránsito, la policía no había logrado encontrar ninguna evidencia que lo vinculara directamente con él.

Ya se rumoraba que Damián tenía bajo su mando a un grupo de matones dispuestos a todo para hacerle el trabajo sucio.

Esos matones no tenían ninguna conexión rastreable con Damián, por lo que era lógico que la policía no encontrara pruebas.

Por su parte, Marisa Peñalosa mantenía la boca cerrada, sabiendo muy bien que un cargo de intento de asesinato agravaría su condena.

Por lo tanto, por más indignada que estuviera Nerea, no había mucho que pudiera hacer.

Si Damián realmente tenía un ejército de sicarios, Nerea tenía que pensar en la seguridad de los Valente y de los Maldonado.

Y, sobre todo, en Sofi.

En las futuras vacaciones, Sofi vendría a menudo a Rosarito para quedarse con la familia Valente.

Ahora que Damián había dado el primer paso para ofrecer un brindis y buscar la paz, era el momento perfecto para que ambos cedieran terreno. Ella también debía mostrar disposición.

No quería que Damián guardara rencor y luego tomara represalias contra los Maldonado, los Valente o contra Sofi.

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