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MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE romance Capítulo 156

La joven asistente se acercó: —Señora, hace frío aquí afuera. Deberíamos regresar también.

La Sra. Yáñez seguía con la vista clavada en el tráfico, y de repente, pronunció con sorna: —Es cierto lo que dicen. El corazón humano es la cosa más inconstante. Durante tres años dijo que no la quería, pero al final, de tanto convivir con ella, terminó enamorándose.

Incluso ella misma tenía que admitirlo: Renata era realmente hermosa y rebosaba de vida. Hasta el punto de que, después de tenerla a su lado por tres años, Enrique ya no soportaba la idea de dejarla ir.

De pronto, un escalofrío le recorrió la espalda al imaginar qué haría Enrique si Renata se marchaba la próxima semana...

La Sra. Yáñez frunció el ceño.

La asistente no entendió el comentario: —¿Perdón?

La Sra. Yáñez no respondió. Se dio la vuelta para marcharse y le preguntó: —¿Cuándo regresa del extranjero Mónica Serrano, la señorita de la familia Serrano?

La asistente respondió de inmediato: —La próxima semana.

—Invítala a la casa en cuanto llegue. Y también... avísale a Renata y a Enrique.

—Entendido.

En el auto.

Desde que subió, Renata se quedó mirando por la ventana en silencio. Cuando escuchó el chasquido de la otra puerta al abrirse, frunció el ceño y se deslizó hacia la esquina del asiento, con una clara expresión de disgusto, evitando cualquier roce con él.

Enrique se paralizó por un segundo; era imposible no notar el rechazo. Se sentó en silencio, aunque su mirada no se apartó de la delicada espalda de la joven...

En el asiento del conductor, Pablo Cisneros miró a la pareja por el retrovisor, reprimió un suspiro y arrancó el auto, dirigiéndose hacia la casa...

El trayecto transcurrió en un silencio asfixiante.

Enrique, como hombre orgulloso que era, sentía que ya había cedido bastante con la escena en la calle, así que al principio tampoco dijo nada.

Pero, poco a poco, al ver que Renata no tenía la menor intención de dirigirle la palabra, la irritación empezó a carcomerlo...

Antes, cuando estaban a solas, ella siempre encontraba un tema de conversación inagotable.

¿Qué le pasaba ahora?

Enrique apretó los labios. Estaba seguro de que a Renata no le faltaban palabras, simplemente no quería hablar con él. Parecía que el incidente de hoy de verdad la había herido.

—Renata... —Al final, no pudo resistirlo más y fue él quien rompió el hielo.

Giro la cabeza hacia ella y continuó: —Pasado mañana cumplimos tres años de estar juntos. ¿Cómo te gustaría celebrarlo? ¿Tienes algo en mente? Estaré contigo todo el día.

En los aniversarios pasados, Renata siempre intentaba arrastrarlo a hacer algo juntos, pero él siempre ponía la excusa de estar ocupado. Este año, estaba dispuesto a compensarla...

Renata, con la vista fija en la ventana, se quedó aturdida por un instante al escuchar eso.

Fue inevitable recordar la frialdad con la que él la había tratado en los últimos dos aniversarios...

Mientras ella preparaba con ilusión una cena romántica a la luz de las velas, él estaba de viaje en el extranjero con Ximena.

Mientras ella gastaba todos sus ahorros en comprarle un reloj de lujo, él a cambio le regalaba... ¡falsificaciones!

La había tratado como a basura.

Capítulo 156 1

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