Entrar Via

MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE romance Capítulo 169

El cuerpo de Renata tembló y el pánico se apoderó de ella, palideciendo al escuchar semejante locura.

—¡No, no! ¡Él y yo no somos nada! Enrique, no actúes como un loco... ¡Suéltame!

Pero el hombre estaba furioso. Sin importarle sus súplicas, la levantó y la arrastró hasta la enorme cama, inmovilizándola al instante bajo su peso.

Renata no tenía cómo defenderse; su fuerza era nula frente a él. Las lágrimas de desesperación comenzaron a rodar por sus mejillas...

Hubo un tiempo en el que ella lo amó con locura, en el que soñaba con estar así con él.

¡Pero ahora, lo único que sentía era terror puro!

No sabía en qué momento el hombre que antes le parecía su refugio y salvación se había convertido en un torbellino que solo traía destrucción a su vida.

Enrique se inclinó y besó su mejilla. Era la primera vez que la besaba, y el roce con su piel suave como la seda le arrancó un gemido incontrolable.

En medio de su furia y de su necesidad de dominarla, sintió nacer dentro de él un impulso distinto, un fuego extraño que jamás había experimentado.

Él no lo sabía, pero era amor.

Sin embargo, antes de poder disfrutar de esa sensación, notó la humedad de sus lágrimas. Se detuvo en seco y se apoyó sobre sus brazos para mirarla.

Al ver a la mujer inmóvil, paralizada como un animal herido, con el rostro desencajado y lleno de profunda desesperación, sintió una puñalada directa al corazón.

Ni él mismo sabía cómo describir el nudo que le apretó el pecho.

Extendió la mano y, con una suavidad que rara vez mostraba, limpió las lágrimas de su rostro. Su voz sonó ronca: —Renata, sé buena. Yo no quiero que las cosas sean así...

—No te vayas. Volvamos a ser como antes, ¿sí?

—Tú antes... ¿no me amabas muchísimo?

El cuerpo de Renata seguía convulsionando por los sollozos. Al escuchar sus palabras, todo el dolor, toda la humillación que llevaba acumulando, finalmente estalló.

Con los ojos inundados en lágrimas, lo miró con profunda decepción y pronunció con amargura: —¡¿Por qué regresé a esta casa?! ¡¿Y por qué demonios llegué a amarte?!

La mano de Enrique se congeló en el aire...

Renata apartó su mano de un manotazo, llorando desconsolada mientras le gritaba: —¡Me has lastimado, me has ignorado por completo! Cuando estuve herida, ¡no te importó! Cuando fui humillada y detenida, ¡tampoco hiciste nada! En tus ojos solo existe Ximena, ¡yo no significo nada! ¡¿Por qué debería seguir queriéndote?!

El rostro de Enrique palideció de golpe. Al mirar esos ojos rotos de dolor, no pudo articular una sola palabra...

Después de lo que pareció una eternidad, logró hablar con dificultad: —En realidad, no es eso...

Renata soltó un gemido desgarrador y lo empujó con todas sus fuerzas: —¡Enrique, solo me pisoteas porque sabes que no tengo una familia que me defienda!

En el fondo, ella sabía que él, al verla sola, sin padres, sin conexiones, sin poder alguno en la sociedad, había pensado que sería muy fácil manipularla.

¡Y tuvo razón! ¡Había caído en su trampa redondita!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE