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MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE romance Capítulo 289

El corazón de Renata dio un vuelco y su mano se quedó paralizada en el aire.

Finalmente entendió lo que pasaba.

Sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. —Ximena, lo hiciste a propósito, ¿verdad? Usaste la llegada de Ana Valerio para distraerlos y...

Afuera, recargada contra la puerta y con los brazos cruzados, Ximena sonrió. —Al menos veo que no eres tan estúpida.

—¿Cómo puedes ser tan baja? ¡Déjame salir!

—¿Baja?

Ximena pareció escuchar un chiste. Se enderezó, pateó la puerta y soltó con veneno:

—Renata, ¡la baja aquí eres tú! Por un lado, dices que no te interesa Enrique, ¡pero a sus espaldas usas tus trucos para llamar su atención!

—¡Y encima! ¡Te haces la mosquita muerta frente a todos para dejarme en ridículo!

—Hace rato que todos me hacían de menos, seguro lo estabas gozando, ¿no?

—¡Renata, fuiste tú la que se metió conmigo primero!

Al terminar de gritar, Ximena tenía el rostro rojo de la furia. ¡Había tragado demasiada humillación en los últimos días!

El silencio se apoderó del aire...

Detrás de la puerta, Renata estaba atónita. No podía creer lo que acababa de escuchar; sentía una mezcla de coraje y agotamiento absoluto.

Respiró hondo, obligándose a mantener la calma.

—Ximena, ¿podemos tranquilizarnos las dos? Déjame salir. Una vez que termine la competencia...

Estaba a punto de decirle que, en cuanto todo terminara, se iría para siempre y nunca volvería a Norte Capital. A fin de cuentas, todo este drama era por Enrique, y con ella lejos, el problema desaparecería.

Pero Ximena no tenía ni la más mínima paciencia para dejarla terminar.

Golpeó la puerta con fuerza y espetó con frialdad: —¡Cállate! ¡No quiero escuchar tus excusas hipócritas!

—¡Quédate ahí y pudrete! ¡Cuando termine la competencia, alguien vendrá a abrirte!

A Renata le palpitaban las sienes.

Apretó los dientes y tomó su celular...

Como si adivinara sus intenciones, Ximena soltó una risa burlona: —El inhibidor de señal está activado. ¡No vas a poder hacer ninguna llamada! ¡Olvídate de que alguien venga a rescatarte!

Era cierto. La barra de señal, que antes estaba llena, ahora mostraba una cruz roja. El celular no servía para nada.

Renata apretó el aparato con tanta fuerza que se le marcaron las venas de las manos.

La competencia de hoy era crucial para ella. Representaba todo su esfuerzo y dedicación.

¡Ximena la estaba acorralando sin piedad!

Sin poder contenerse, Renata golpeó la puerta con los puños; sus ojos estaban rojos de furia. —¡Ximena! ¡Somos mujeres! ¿De verdad tienes que hacer esto?

—¡No me vengas con eso! ¡Tú y yo somos enemigas desde el principio! ¡Quédate ahí y mira cómo me llevo el primer lugar y el pase al Estudio Albor! —escupió Ximena.

Un escalofrío helado recorrió el cuerpo de Renata.

Se escucharon pasos alejándose. El repiqueteo de los tacones de Ximena resonaba en el pasillo, y cada sonido era como una aguja clavándose en los nervios de Renata.

Con el rostro pálido, se negó a rendirse y volvió a intentar hacer una llamada.

—Lo sentimos, el número que usted marcó... lo sentimos... ¡lo sentimos!

Renata cerró los ojos con desesperación.

Capítulo 289 1

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