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¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO! romance Capítulo 69

C69-UNA RUBIA EN LA ECUACIÓN.

Aurora suspiró, intentando encontrar las palabras adecuadas para explicarle a su hija una situación que ni ella misma quería enfrentar.

—Mira, cariño, es normal que tu papá conozca a otras mujeres —dijo con voz controlada, aunque cada palabra le quemaba la garganta—. Han pasado muchos años desde que...

—¡No! —la interrumpió Angela con firmeza—. No quiero a otra señora. Te quiero a ti. Papá y tú se quieren. Y cuando él habla de ti, sus ojos brillan, la señora rubia no hace que sus ojos brillen.

Aurora sintió un nudo en la garganta.

«¿Los ojos de Angelo brillaban cuando hablaba de ella?»

Sin darse cuenta esto la emocionó.

—Angela, tengo que colgar ahora. —mintió, necesitando un momento para procesar todo esto—. Tengo una reunión importante.

—Está bien, mami —respondió la niña con voz dulce—. Te mando un beso grande como una casa. Y recuerda, eres más bonita que la rubia. Mucho más.

—Te amo, mi pequeña —susurró Aurora antes de colgar.

Dejó el teléfono sobre el escritorio y se recostó en su silla.

La imagen de Angelo con Valentina se formó en su mente como una película de terror que no podía detener.

¿Cuándo había regresado esa mujer? ¿Por qué ahora?

—No y que ibas a recuperarme —refutó en voz alta, recordando las palabras de Angelo semanas atrás—. Mentiroso.

Sin pensarlo dos veces, abrió su laptop y tecleó el nombre de Valentina Sforce en el buscador y las imágenes aparecieron de inmediato: una mujer alta, elegante, con una melena rubia perfecta y una sonrisa deslumbrante. Cada foto era peor que la anterior. Valentina en galas benéficas, Valentina recibiendo premios, Valentina luciendo radiante en la portada de una revista de negocios.

—Exitosa, hermosa y soltera —murmuró con amargura mientras leía su perfil profesional—. Perfecto. Simplemente perfecto.

El ácido en su estómago subió hasta su garganta.

¿Cómo competir con eso?

Así que cerró la laptop de golpe, como si así pudiera borrar la existencia de Valentina y se masajeó las sienes, intentando calmar el torbellino de emociones que la consumía. Entonces el teléfono sonó nuevamente, sobresaltándola y pensando que sería Angela otra vez, contestó sin mirar la pantalla.

C69-UNA RUBIA EN LA ECUACIÓN. 1

C69-UNA RUBIA EN LA ECUACIÓN. 2

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