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¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO! romance Capítulo 73

C73-NADIE HA PASADO POR MI CAMA.

—¿Recuerdas lo que te dije en el hospital? —preguntó, mirándola directamente a los ojos—. Te advertí que la próxima vez no iba a parar y... esta es la próxima vez, Aurora.

El Maserati arrancó con un chirrido de neumáticos y Angelo condujo como si el diablo lo persiguiera, zigzagueando entre el tráfico londinense, tomando curvas cerradas sin reducir la velocidad.

Aurora se aferró al asiento, con el corazón latiéndole en la garganta.

—¡Estás loco! ¡Nos vas a matar! —gritó cuando Angelo adelantó a un taxi por la derecha con apenas centímetros de margen.

—¿Ahora te preocupa morir? —respondió él sin apartar la vista de la carretera—. Hace una hora parecías muy viva coqueteando con ese imbécil.

Ella se sujetó al tablero cuando él tomó otra curva a toda velocidad.

—¡Baja la velocidad! ¡Por Dios, Angelo!

—¿Te asusta la velocidad? —Una sonrisa peligrosa se dibujó en su rostro—. Pensé que te gustaba el riesgo. Al menos eso parecía mientras cenabas con ese tipo.

—¡Para el maldito auto!

—Cuando lleguemos.

El Maserati subió por una carretera serpenteante que ascendía hacia un mirador y las luces de Londres se extendieron bajo ellos como un manto de estrellas caídas. Angelo detuvo el auto en un espacio vacío, apagó el motor y el silencio cayó sobre ellos.

—Ya llegamos —dijo con voz engañosamente tranquila.

Aurora no esperó un segundo más.

Abrió la puerta y salió al aire fresco de la noche. El mirador estaba desierto.

Solo ellos, las luces de la ciudad y un cielo que amenazaba tormenta.

—¡Estás completamente loco! —le gritó cuando él también salió del auto—. ¡No puedes secuestrarme así!

Angelo se apoyó en el capó, cruzando los brazos.

—¿Secuestrarte? Por favor, Aurora. Solo quería hablar sin que salieras corriendo.

—¿Hablar? ¿De qué? ¿De cómo te exhibías con esa modelo? ¿Valentina, verdad? Toda piernas y sonrisas.

Algo brilló en los ojos de Angelo.

—¿Celosa?

—¿Celosa yo? —Aurora soltó una carcajada amarga—. ¿De qué? ¿De ser una más en tu colección?

—No hay ninguna colección.

—Por favor —escupió ella—. Te vi con mis propios ojos durante ocho años. Una mujer diferente cada semana. ¿O era cada día? Perdí la cuenta.

Angelo dio un paso hacia ella.

—¿Y qué hay de ti y ese tipo Mike? ¿Cuánto tiempo llevan juntos?

—Eso no es asunto tuyo.

—Todo lo que tenga que ver contigo es asunto mío —la voz de Angelo bajó una octava—. Especialmente ahora.

—¿Ahora? ¿Por qué ahora? —Aurora retrocedió—. ¿Porque descubriste que tienes un hijo? ¿Eso me hace repentinamente interesante?

Angelo apretó la mandíbula.

—Esto no tiene que ver solo con Angela.

—¿No? Qué conveniente. Ocho años sin una palabra y de repente crees que tienes algún derecho.

—Cometí errores —dijo él, su voz más suave pero no menos intensa—. No te amé como merecías, no estuve cuando me necesitabas, lo reconozco…

Aurora lo miró, sorprendida por la admisión, pero se recuperó rápidamente.

—¿Y ahora esperas que te aplauda? ¿Que caiga rendida porque el gran Angelo Russo reconoce sus errores?

Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el borde del mirador y miró las luces de la ciudad que parpadeaban bajo ella.

C73-NADIE HA PASADO POR MI CAMA. 1

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