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Mi Marido Prestado romance Capítulo 246

Los delincuentes ya habían huido, pero él seguía sin entrar con su gente.

Eleonor, que ya había revisado antes ese almacén, se dio cuenta de que salir por la puerta principal era imposible. Se incorporó trabajosamente, señalando una ventana alta mientras la garganta le ardía por el humo espeso.

—Tú… sal por aquí lo más rápido que puedas.

Aquella ventana estaba muy arriba. Con su poca fuerza, ella jamás lograría escalar hasta allá. Pero si Fabián conseguía salir, podría abrir la puerta desde afuera.

Fabián no podía creerlo. Después de todo lo que le había hecho, en un momento tan crítico, ella seguía preocupándose por él.

—Ellie, yo… a decir verdad, lo que te hice antes no tiene perdón, yo…

Eleonor no quería escuchar disculpas ni promesas vacías. Tosió y lo interrumpió con impaciencia.

—¿Vas a salir o te quedas esperando a que explote esto?

Si no se apuraba, cuando la bomba explotara, ambos terminarían muertos ahí dentro.

—Está bien.

Fabián entendía que no era momento de remordimientos. Arrastró una silla, la acomodó y, con una agilidad que sorprendía, se impulsó y salió por la ventana.

Sus habilidades físicas le facilitaron la hazaña. Para él, eso era pan comido.

Pero algo raro sucedía: la bomba no detonaba.

De pronto, justo cuando Fabián caía al suelo afuera, alguien pateó la puerta metálica desde el exterior.

No había sido Fabián.

Un grupo irrumpió en el almacén. Uno de ellos tomó a Eleonor en brazos y salió corriendo con ella. Ella, aturdida por el humo, apenas alcanzó a sentir el aire fresco antes de que la envolvieran en un abrazo.

—¡Ellie!

Fabián, desconfiado, miró a los desconocidos.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó en voz baja.

El líder del grupo, al confirmar que Eleonor estaba a salvo, no se molestó en responder. Simplemente hizo una señal y se marchó con el resto de los hombres vestidos de negro, todos con una disciplina evidente.

De camino al hospital, Fabián notó que alguien los seguía.

En el asiento del copiloto, Adrián intentaba justificarse.

—Señor Valdés, discúlpeme, estuve muy lento. Solo pensé en perseguir a los secuestradores y no imaginé que usted y la señora se quedarían atrapados.

Fabián ni siquiera volteó a verlo. Ordenó al conductor con voz seca:

Capítulo 246 1

Capítulo 246 2

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