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Mi Marido Prestado romance Capítulo 258

Eso siempre le provocaba una inquietud difícil de explicar.

Le gustaban los espacios bien iluminados, con cada rincón bañado de luz.

Pero este lugar no era su hogar, así que aceleró el paso para bajar las escaleras.

—Ellie.

Al pisar el último escalón, la voz suave de Fabián la alcanzó desde la sala.

Sin embargo, Eleonor percibió que había algo distinto en el tono. Algo que no terminaba de identificar, una emoción en la que no podía ponerle nombre.

Al voltear, lo vio sentado en silencio en el sillón, la mirada de Fabián, normalmente tan viva, se veía apagada y dispersa. Parecía una figura solitaria, casi derrotada. Pero cuando sus ojos se cruzaron, el brillo cálido de siempre regresó, aunque solo por un instante.

Fabián se levantó y se acercó, sus pasos largos y firmes. Quizá por no haber dormido nada en toda la noche, su voz sonaba un poco rasposa.

—Debes tener hambre. Ven, vamos a comer algo.

Mientras hablaba, bajó la mirada hacia la mano de Eleonor, que apretaba su estómago.

A pesar de que el hambre le revolvía el estómago, Eleonor no quería quedarse más tiempo ahí.

—No hace falta, gracias.

—Después de comer te mando a traer el carro para que te lleven.

Fabián se plantó frente a ella, sin intención de ceder.

Los guardias seguían afuera. Su mensaje era claro: ella no podía marcharse sin más.

Eleonor respiró hondo y, resignada, se dirigió al comedor.

...

Blanca, que había estado pendiente de cualquier enfrentamiento, se alivió al ver la calma en el ambiente. Sonrió de oreja a oreja y salió de la cocina con los platos en las manos.

—Hoy el joven preparó la comida para usted, señorita. ¡Venga, pruébela antes de que se enfríe!

Con habilidad, Blanca sirvió cinco platillos y una sopa en la mesa, además de colocar el cuchillo y tenedor.

Eleonor se sorprendió. ¿Desde cuándo Fabián cocinaba?

En realidad, no importaba. Después de tres años de matrimonio, las veces que comieron juntos podían contarse con una sola mano.

Fabián corrió la silla donde ella solía sentarse.

—Prueba, si no te gusta, Blanca te preparó una sopa que seguro te cae bien.

—Está bien.

Capítulo 258 1

Capítulo 258 2

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