Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 271

Al ver que Eleonor no se apresuró a defenderse, él siguió atizando el fuego con palabras cada vez más exageradas.

—Si revisan las cámaras y de verdad aparece un traidor, pues ni modo, pero ¿y si no encuentran nada? Los de otros departamentos seguro van a empezar a vernos feo. A lo mejor después, a cualquiera de nosotros nos van a mirar como si fuéramos ese supuesto traidor de desarrollo.

Eleonor dejó sobre la mesa el reporte falso que tenía en las manos, su voz tranquila y pareja:

—Yo sé exactamente lo que estoy haciendo. Cuando terminen de revisar las cámaras, la verdad va a salir a la luz.

Gael se apresuró a respaldarla, con un tono servil que casi daba pena.

—Claro, ¿quién no conoce a Eleonor? ¿No les queda claro? Ella y el señor Jiménez se formaron con el mismísimo maestro Álvaro Osorio, el mero mero de la medicina tradicional. Si ella dice algo, es porque está bien.

Parecía más que dispuesto a apoyar la investigación, como si no le preocupara en absoluto.

Sin embargo, Eleonor frunció el ceño sin darse cuenta, justo cuando Bruno retomó la palabra con naturalidad:

—Pero, ¿y si no logran encontrar al traidor? ¿Eso significa que los datos están limpios y que el problema en realidad es la capacidad de Eleonor? Después de tantas vueltas, terminamos todos bajo sospecha. ¿Eleonor va a asumir las consecuencias si las cosas salen mal?

Estos dos se pasaban la pelota como si lo hubieran ensayado, tan rápido y coordinados que era imposible no notarlo.

Además, estaban desviando el asunto: que las cámaras no detecten nada no significa que los datos sean correctos.

En el fondo, solo esperaban a que ella cayera en su trampa, listos para señalarla en cuanto tropezara.

Pero Eleonor no mordió el anzuelo. Al contrario, se permitió una leve sonrisa.

—Bueno, entonces díganme: si descubren quién fue, ¿cómo piensan castigar a ese traidor?

Bruno vaciló por un segundo, pero enseguida fingió indignarse, como si de verdad le preocupara el futuro del departamento.

—Por supuesto que hay que seguir lo que diga la empresa. Y además, a ese tipo deberían prohibirle volver a trabajar en investigación médica. ¡Nunca más debería pisar este campo!

Eleonor alzó las cejas y miró a Gael.

—¿Y tú qué opinas?

Gael asintió con entusiasmo.

—Por supuesto, estoy de acuerdo. Si logran atrapar al traidor, todos salimos ganando.

Total, él estaba seguro de que no le iba a pasar nada.

Además, Eleonor no tenía manera de acceder a las grabaciones, así que solo le quedaba renunciar a su puesto de líder del grupo.

Chalet El Roble Dorado.

César esperó en la puerta del estudio un par de minutos, hasta que se hizo una pausa en la reunión que se celebraba adentro. Solo entonces se atrevió a tocar y entrar.

Apenas Iker alzó la vista, César le informó:

—Jefe, el subdirector del área de desarrollo llamó. Dicen que la señorita tuvo un problema allá.

César se acercó con algunos pasos y, sin rodeos, le contó a detalle lo que había pasado en el departamento de desarrollo.

—¿Quiere que lo lleve para allá?

Sabía que los hombres de mediana edad en ese departamento no eran nada fáciles de tratar.

Además, si se presentaba en ese momento de crisis, seguro sumaba puntos con la señorita.

Pero Iker, lejos de mostrar preocupación, seguía jugando distraídamente con la pluma que le había regalado la propia Eleonor. Sus ojos no reflejaban ni un poco de inquietud.

—No hace falta. Ella puede arreglárselas sola.

Para llegar a ser la líder del grupo de medicina tradicional, y aspirar a ocupar un lugar aún más alto, Eleonor tenía que enfrentar y superar este tipo de trampas. Era un obstáculo necesario en su camino.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado