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Mi Marido Prestado romance Capítulo 306

Cada etapa tenía su grado de dificultad. Nadie lo podía negar.

Jaime soltó una sonrisa y animó:

—Eleonor, todos confiamos en ti, pero también tienes que confiar en ti misma.

Desde que Eleonor se integró al equipo del proyecto, salvo aquella vez en que Bruno y su grupo manipularon los resultados, todos los experimentos en los que participó terminaron siendo un éxito.

Hasta los datos finales de esta ocasión ya habían sido revisados varias veces. Nadie dudaba de que todo estaba en orden.

Jaime le hizo una seña con la mano y agregó:

—¡Nuestra gran heroína! Anda, sírvete el pastel para todos. Ya nos morimos de ganas de celebrar contigo.

Aunque el mérito era compartido entre Eleonor y Nil, el lanzamiento de este medicamento significaría una mejora para todos los del departamento de investigación.

—Va.

Eleonor sonrió con ligereza, caminó hacia la mesa y empezó a cortar el pastel en porciones, sirviéndolas en platos uno por uno.

Mientras partía el pastel, de repente tocaron la puerta de la sala de juntas. Alejandra Delgado apareció en el umbral, con una sonrisa.

—¿A poco ya empezaron la celebración?

Jaime se llevó la mano a la nariz, entre apenado y divertido.

—Con algo así, ¿tú crees que uno se puede aguantar?

—Lo que quiero decir es…

Alejandra se acercó a Eleonor y le puso la mano en el hombro.

—¿De verdad piensan celebrar así de sencillo para Eleonor?

—Es que el presupuesto está limitado…

—Ya no usen el presupuesto del departamento de investigación.

Alejandra agitó la mano y anunció con voz firme:

—Mañana en la noche, el grupo organizará una fiesta grande para todo el departamento de investigación. No se me va a escapar ninguno.

—¿En serio?

Todos los presentes se quedaron boquiabiertos.

—¿No se supone que las fiestas así son hasta que el medicamento ya está en el mercado?

—Este proyecto…

Alejandra dejó un aire de misterio, miró de reojo a Eleonor y soltó:

—No es cualquier cosa. Este medicamento tiene un significado especial para la compañía.

El ambiente se llenó de alegría al instante.

Las fiestas de la compañía siempre eran a lo grande.

A cada quien de investigación le tocaba un buen regalo, y eso era seguro.

Ahora la pregunta era qué premio especial le iban a dar a Eleonor, la responsable del éxito.

Aunque le dieran un cheque de cien mil pesos ahí mismo, nadie tendría nada que objetar.

Se lo había ganado a pulso.

...

Cuando terminaron el pastel y salieron de la sala de juntas, Nil bromeó:

—¿Ya se enteró el maestro?

—Claro.

Eleonor caminaba rumbo al laboratorio, conteniendo una risa.

—Últimamente me llama casi todos los días para preguntar por el avance. Sabe más del proyecto que el propio Jaime.

Con el talento médico de Eleonor, si quisiera, podría darse la gran vida sólo con las recomendaciones del maestro entre familias adineradas. Bastaría con que atendiera uno que otro caso complicado para llenarse de dinero.

Pero ella elegía quedarse en el consultorio, trabajando de manera honesta año tras año.

Si de verdad le daban vacaciones, ella misma sería la primera en protestar.

...

A la mañana siguiente, Eleonor se dio el lujo de dormir hasta tarde. Antes de entrar al elevador, echó un vistazo inconsciente hacia el departamento de enfrente.

Desde aquel incidente, Iker había optado por un trato más recatado.

Ahora, cuando la invitaba, sólo era para compartir la comida, platicar sobre el trabajo y, con suerte, terminar besándose en el sillón hasta quedarse sin aliento.

Pero de ahí no pasaban.

Sabiendo que ella andaba ocupada, Iker se limitaba a recordarle que descansara bien, sin abusar del acuerdo que tenían ni exigirle más tiempo.

Eleonor salió en su carro, primero fue a comprar algunos suplementos para la salud y después se dirigió a casa del maestro.

Jamás se esperó encontrarse ahí con el hombre que debía estar al otro lado del pasillo.

Al verla, Iker no se sorprendió en lo más mínimo. Sus cejas se movieron apenas un poco.

—¿Vienes a visitar al señor Osorio y los demás?

—Sí.

Pero Eleonor sí que se quedó desconcertada.

—¿Y tú qué haces aquí?

—Vine a entregar la invitación al señor Osorio.

Ya lo había invitado por teléfono, pero aprovechó la mañana libre para venir en persona.

—Después de todo, hoy es un día importante para ti.

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