Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 350

La molestia que Iker sentía en el fondo de su pecho pareció disiparse un poco. Tras unos segundos, acarició el sudor en la frente de Eleonor y, mientras se alejaba lentamente, intentó controlar su voz.

—Nana, yo…

—¿Ya me puedo ir?

Eleonor no le permitió terminar la frase. Su actitud era tan distante que parecía que entre ellos no había pasado nada, ni siquiera ese momento tan íntimo que acababan de compartir.

Sin darle más vueltas, aguantó el dolor que le temblaba en las piernas, se levantó de la cama con rapidez, recogió su ropa del piso y se la puso con movimientos decididos.

Se comportaba como si fuera la amante perfecta: eficiente, sin dejar rastro de emociones.

Si Iker de verdad la viera solo como una amante, habría pensado que era una maravilla que no diera problemas. Pero mientras escuchaba los sonidos leves de ella en la puerta, una incomodidad creciente lo invadía.

¿De verdad quería deshacerse de él así de fácil? ¿Cortar todo de un tajo?

Bien. Si alguien tenía que ceder, no sería él.

La habitación estaba sumida en una penumbra dorada. Iker inspiró hondo varias veces, intentando calmar el enojo que le hervía en la sangre. Se bajó de la cama, encendió la luz principal y, al mirar hacia donde ella se había ido, el fastidio solo creció.

Se agachó para recoger la ropa del piso y tirarla al cesto de la ropa sucia, pero entonces, sus ojos se posaron en una mancha roja en la sábana. Un zumbido le llenó la cabeza. Al acercarse, se quedó paralizado, procesando lo que veía.

No, no había sido su imaginación.

Cuando por fin reaccionó, se vistió a toda prisa y salió disparado tras ella, sin mirar atrás.

...

Cada paso que daba Eleonor era una tortura. El dolor no cesaba. Sentía cómo la piel le ardía, como si le hubieran pasado lija.

Aun así, caminó con prisa. Si se detenía, sabía que no podría irse.

Recordó cómo, nueve años atrás, incluso cuando él la había dejado tirada sin ningún respeto, ella había tenido el descaro de rogarle entre lágrimas que no la abandonara.

Y ahora, era ella quien se obligaba a marcharse por su propio bien.

Capítulo 350 1

Capítulo 350 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado