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Mi Marido Prestado romance Capítulo 395

En realidad, ella ya lo tenía todo preparado.

No importaba si se trataba de Virginia o de la vieja casa de la familia Rodríguez, había repasado cada detalle mil veces en su mente.

No había forma de que algo saliera mal.

Sin embargo, en ese preciso instante, al escuchar esas palabras, sintió un nudo en la garganta y los ojos le empezaron a arder.

Iker ya le había dicho eso en muchas ocasiones.

Durante ese año y pico que pasó en el patio de Alma, su confianza y alegría natural se habían ido apagando poco a poco. Iker siempre la animaba con frases como esas.

—Nana, esta es la casa de los dos, tú mandas aquí.

—No tengas miedo, si el mundo se viene abajo, yo te cuido.

—Nana, haz lo que quieras, aquí está tu hermano.

...

Gracias a eso, poco a poco, ella recuperó su esencia de antes.

Pero, ¿por qué todo tenía que acabar así?

¿Cómo fue que las cosas se torcieron de este modo?

¿Cómo podía ser que la muerte de sus padres fuera culpa de su abuela?

El departamento estaba en un piso alto. Aunque rompiera en llanto ahora, Iker no se daría cuenta de nada.

Aun así, Eleonor jaló de golpe la cortina, bloqueando por completo su vista. No le importó que ya le resbalaran las lágrimas; respiró hondo, tragándose el llanto, y dijo con voz contenida:

—Ya es tarde. Voy a dormir.

Abajo, Iker miró sorprendido cómo la cortina se cerraba de un jalón. Ni siquiera tuvo tiempo de decir nada, porque del teléfono solo quedó el tono de llamada cortado.

Le había colgado directo.

César seguía platicando con Joaquín, cuando vio a su jefe acercarse con cara de pocos amigos.

De inmediato, César borró la sonrisa, bajó del carro y abrió la puerta trasera.

—¿Regresamos al club, jefe?

—Sí.

Iker asintió, se inclinó y se sentó en el carro. Su voz sonó cortante:

—¿Cómo va lo de Fabián? ¿Encontraste algo?

Ese tipo, ¿qué clase de cosas le estaba metiendo a Eleonor en la cabeza?

—No ha pasado nada raro últimamente. Lo único extraño es que ha puesto a alguien a vigilar la vieja casa.

César hizo memoria y agregó:

—Ah, y fue a Aguamar hace poco. Se quedó allá un tiempo. No pudimos averiguar qué hizo, parece que borró todo rastro a propósito.

Iker frunció el ceño, enfocándose en lo importante.

—¿Fue a Aguamar? ¿Y además está vigilando la vieja casa?

—Así es.

César asintió.

Capítulo 395 1

Capítulo 395 2

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