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Mi Marido Prestado romance Capítulo 414

Al escuchar esto, Eleonor se quedó un momento en silencio, sorprendida.

Ese grupo había entrado en la cárcel hacía veinte años, y Leonardo se había ido al extranjero justo hace veinte años también.

Leonardo fue adoptado, y apenas unos años atrás había asumido el control de Farmacéutica DK.

Mientras organizaba las ideas en su mente, Eleonor intentó sacar algo en claro: —Entonces, ¿es posible que el verdadero jefe de Farmacéutica DK sea otra persona?

—Eres muy lista.

Rufino soltó una sonrisa de aprobación, satisfecho de que con tan pocas pistas ella pudiera dar con el verdadero problema. —Por cierto, mi madre está por regresar a Aguamar estos días, así que puedes dejar en pausa lo de la consulta a domicilio.

Eleonor asintió, pensativa. —¿Y cuánto tiempo estará fuera la señora Estrada? El tratamiento apenas empieza a surtir efecto, ojalá que la pausa no sea tan larga.

La voz de Rufino sonaba suave y tranquila. —Más o menos una semana, en cuanto terminemos el cumpleaños de mi abuelo, volverá.

—De acuerdo —respondió ella.

No era tanto tiempo, así que no veía gran problema.

Además, Eleonor también planeaba ir a Aguamar en estos días.

En un par de días se cumplía el aniversario luctuoso de sus padres.

...

Al volver a casa esa noche, Florencia se enteró de que Eleonor viajaría a Aguamar, y se golpeó la frente con la palma. —¡Ay, casi se me pasa ese detalle! ¿Por qué no esperas a que termine unos pendientes y vamos juntas?

Florencia acababa de recibir un caso muy grande en el despacho y no podía desocuparse tan pronto.

Eleonor sonrió. —No te preocupes, puedo ir sola.

Después de todo, no había mucho qué hacer, solo sentía ganas de ver a papá y mamá.

Y también quería llevar a su bebé, aunque todavía en su vientre, a que conociera a sus abuelos.

...

El día del aniversario, Eleonor salió muy temprano de Frescura y manejó hasta Aguamar.

Cuando llegó al cementerio de héroes, vio que frente a la tumba de sus padres ya habían dejado varios ramos de margaritas y girasoles.

Al principio, Eleonor no sentía tanta tristeza, pero al ver los nombres grabados en la lápida, las lágrimas comenzaron a correrle por el rostro sin que pudiera evitarlo.

Capítulo 414 1

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