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Mi Marido Prestado romance Capítulo 420

Ellos se casarían.

En una boda espectacular, él, sin esconderse de nadie, llevaría a la mujer que había amado durante tantos años a su lado, delante de todos los presentes.

Juntos, esperarían con ilusión la llegada de ese bebé.

Su único deseo para su hijo era que creciera sano y feliz.

—Ike...

A mitad de sus palabras, la puerta del baño se abrió. Fabián salió con una charola de arándanos y la dejó sobre el buró junto a la cama. Solo entonces miró a Iker y, con una sonrisa, dijo:

—Felicidades, vas a ser tío.

Tío.

Iker sintió que acababa de escuchar la broma más absurda del mundo.

—¿Tío?

La chispa en sus ojos se apagó, forzando una sonrisa de indiferencia mientras volteaba hacia Eleonor. Su mirada, tan cortante como un cuchillo recién afilado, parecía querer atravesarle el pecho.

—...¿Ese bebé no es mío?

El corazón de Eleonor dio un vuelco doloroso, pero no le quedó más remedio que asentir.

—Así es.

Era la forma más sencilla de evitar que la custodia del bebé se convirtiera en un problema.

Ella deseaba tener una familia. Por eso decidió sin dudar que tendría a ese hijo. No podía aceptar que, después de nacer, su bebé estuviera lejos de ella.

—No te creo.

Cada palabra de Iker sonaba como una sentencia. Pero, al notar el embarazo de Eleonor, respiró hondo y se obligó a mantener la calma.

—Si no me dices la verdad, voy a buscar al doctor.

Un informe médico aclararía si ese bebé era suyo o no.

Él conocía demasiado bien a la chica que había criado con sus propias manos. Sabía cómo era su carácter.

No podía ser que, después de estar con él, ella fuera corriendo con otro.

Fabián, rápido como un rayo, se interpuso.

—Ike, tampoco hay que hacer un escándalo tan grande por esto.

—Quítate.

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