A simple vista, parecía que hablaba con sinceridad, como si todo le saliera del corazón.
Lástima que, aunque de verdad hubiera cambiado, Eleonor jamás confiaría en ninguna palabra que saliera de su boca.
Eleonor bajó la mirada hacia la sopera que le ofrecían, sin intención de recibirla. Por consideración a Yolanda, no dijo nada desagradable.
—Tengo prisa, así que mejor no la tomo.
Luego, se volvió hacia Yolanda.
—Señora Estrada, me retiro. No hace falta que me acompañe.
Apenas terminó de hablar, Eleonor se fue a paso firme, sin mirar atrás.
Virginia entrecerró los ojos, ocultando el coraje y la rabia que hervían en su interior. Con la voz más dócil posible, se dirigió a Yolanda:
—Mamá, voy a acompañar a Ellie. De paso, aprovecho para disculparme de nuevo con ella.
—Ve, está bien —respondió Yolanda, sin querer presionarla demasiado. Al final de cuentas, entre la sala y el patio solo había una puerta de vidrio, y Virginia no se atrevería a hacer algo imprudente ahí.
...
Eleonor casi salía del patio cuando Virginia la alcanzó y la llamó.
Eleonor pensó en hacerse la que no escuchaba, pero entonces Virginia lanzó la pregunta:
—¿De quién es el niño que llevas en el vientre?
Al oír eso, Eleonor, lejos de alterarse, soltó una risa ligera.
Se giró a verla sin responder la pregunta, sonriendo:
—¿Tú que ni sabes quién es el papá del que traes tú, todavía tienes ganas de preocuparte por mí?
—¡Por supuesto que lo que yo espero es de Fabián! —contestó Virginia con firmeza, lanzando una mirada amenazante al vientre de Eleonor—. Y no me importa de quién sea el tuyo, pero olvídate de usar a ese niño para meterte de nuevo en la familia Valdés.
En ese breve momento, Virginia ya había dejado todo claro en su mente.
Ese bebé de Eleonor seguramente no tenía nada que ver con Iker, o, si acaso, Iker no quería reconocer ni a ella ni a ese niño.
Si fuera diferente, ya la habría llevado a la familia Rodríguez y lo habría anunciado a todos.
No la dejarían llegar a ese punto del embarazo sin que el papá del niño fuera público.
Virginia, al darse cuenta de esto, sintió alivio. Qué ridículo que antes hubiera temido que Eleonor pudiera escalar con ese pretexto.
Pensándolo bien, para Iker solo era un pasatiempo. ¡Nunca la iba a tomar en serio!
Eleonor estuvo a punto de reírse.
—¿Ya terminaste?
Su actitud despectiva dejó a Virginia desconcertada.
—¿De verdad me estás escuchando o qué?
—Eleonor, ahora soy la señorita Estrada de la familia Estrada. Si me haces enojar, no te va a convenir.
Y en tono bajo, Virginia advirtió:
—Y tampoco le conviene a tu maestra ni a Natalia, que te estiman tanto.
Hasta ese momento, Eleonor se había mantenido impasible.
Pero al escuchar lo último, la mirada se le volvió cortante.
—¿La dirección de mi maestra la filtraste tú?
Normalmente, una persona cualquiera no podría averiguar el domicilio de su maestra.
Y justo ese día, los comentarios en internet ya lo sabían.
Antes, Eleonor pensaba que Farmacéutica DK estaba detrás de todo, pero ahora veía que Virginia también tenía su parte de culpa.
Dejó a Virginia sola, tan furiosa que casi quería gritar, pero bajo la mirada de Yolanda, no se atrevía a mostrar ni una pizca de molestia.
Se sentía a punto de explotar del coraje.
...
Eleonor no esperaba que, al dejar atrás a Virginia y salir del patio, encontraría su carro bloqueado por dos carros de lujo, uno a cada lado.
Sintió que algo andaba mal. Apenas se acercó, un hombre vestido como guardaespaldas bajó de uno de los carros y se plantó frente a ella.
—Doctora Muñoz, Oliver quiere verla.
Eleonor se sorprendió.
—¿Verme?
En ese momento, la ventanilla trasera bajó lentamente y Oliver asintió desde dentro.
—Doctora Muñoz, disculpe este desplante tan repentino. Espero que no le moleste.
Eleonor pensó que era por algo médico.
—No se preocupe, pero fuera del consultorio, realmente no tengo mucho tiempo...
—Se equivoca, no vine por eso.
Oliver le sonrió amablemente. Sus ojos, marcados por el tiempo, la examinaron un buen rato antes de hablar:
—Vine a confirmar algo sobre su origen.
Eleonor dio un paso atrás, poniéndose a la defensiva.
—¿A qué se refiere?
—Usted... ¿no es hija biológica de sus padres, verdad?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado