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Mi Marido Prestado romance Capítulo 685

Supongo que, como su reacción fue demasiado tranquila, Oliver se sorprendió bastante.

Sin embargo, no se apresuró a decir nada más y le pidió a Eleonor que primero lo revisara.

—Estos últimos días, la tos ha empeorado bastante. Te pido que me cheques, por favor.

—Está bien. —Eleonor asintió.

Eleonor había aceptado el tratamiento de Oliver por consideración a la familia Jiménez.

Las sesiones recientes se habían suspendido únicamente porque había sido imposible contactarlo.

Tras checar sus signos, Eleonor le recetó unos medicamentos y ajustó su plan de tratamiento.

Al terminar con los pacientes del día, le pidió a Oliver que se recostara en la camilla del consultorio para hacerle la sesión de acupuntura.

—Doctora Muñoz...

Apenas Eleonor insertó la primera aguja, Oliver, como si no sintiera dolor alguno, comenzó a sacarle plática.

—¿Qué opina de los Estrada?

—¿La familia Estrada? —Eleonor detuvo ligeramente sus movimientos, sin entender por qué mencionaba ese tema de repente.

Mientras colocaba las agujas con rapidez, le respondió de forma generalizada:

—Son buenas personas.

Tanto Yolanda y Simona como Leopoldo y la matriarca de la familia, todos eran muy amables.

En cuanto a Ireneo, a sus ojos él no sabía distinguir entre el bien y el mal, pero para Amelia era un protector incondicional.

En cierto modo, Eleonor sentía un poco de envidia.

Si su padre la hubiera protegido de esa misma manera...

—¿Buenas personas? —Oliver esbozó una leve sonrisa y continuó—: Es cierto que frente al público tienen una reputación impecable. Leopoldo es incorruptible, la señorita Simona ha superado a su padre, y la señora Estrada siempre está involucrada en obras de caridad...

Hizo una pausa antes de cambiar el tono de voz.

—Pero a escondidas, hay quienes tienen sus serias dudas.

Eleonor, con el corazón acelerado por la incertidumbre, mantuvo la calma. Esbozó una ligera sonrisa y fue directo al grano.

—Si me muestras pruebas, te creeré.

Sabía perfectamente que el mundo no era un lugar de color de rosa y que siempre habría personas convertidas en víctimas colaterales de las altas esferas del poder.

Sin embargo, quería creer que la familia Estrada jamás cruzaría esa línea roja.

Una familia sin principios no habría podido criar a hijos tan rectos como Simona y Benicio Estrada.

—Por supuesto, solo vine a contártelo porque ya vi esas pruebas —le aseguró Oliver, sin perder la calma.

Eleonor apretó los puños. Ni siquiera sabía de qué tenía miedo.

Tal vez... era porque, después de tantos años, por fin había encontrado a nuevas personas en quienes confiar, además de su maestro Álvaro, Natalia y Florencia.

Pues si las palabras de Oliver resultaban ser ciertas, su relación con Yolanda y los demás terminaría igual que en el pasado con otras personas.

Incluso, se convertirían en enemigos mortales.

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