Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 89

—No me arrepiento.

La respuesta de Eleonor fue tan rápida como un rayo.

Esa pregunta ya se la había hecho a sí misma muchas veces, así que la tenía resuelta desde hace rato.

Si no fuera por ese matrimonio, si Susana no hubiera tenido que preocuparse por la familia Valdés, ella ya habría terminado como una inútil, con las alas rotas.

Incluso el consultorio, si la familia Rodríguez se enteraba, tampoco podría haber permanecido ahí mucho tiempo.

Al final, la familia Valdés, e incluso Fabián, no la trataron tan mal después de todo.

En algún momento esperó que Fabián fuera un buen esposo, pero él no lo logró, y para ella, eso ya no era un asunto tan grave.

Estos tres años, se sentía satisfecha.

Al escucharla, Iker soltó una risita despectiva.

—¿Te gusta tanto así?

El tono sonaba burlón, pero sus ojos oscuros estaban fijos en su cara, como si quisiera atravesar cada una de sus máscaras.

Eleonor curvó los labios en una sonrisa.

—Así es.

Levantó la cabeza para mirarlo directo a los ojos, su mirada transparente, sin esconder nada, y le preguntó con una sonrisa traviesa:

—Señor Rodríguez, ¿por qué tanto interés? ¿O será que llevas tanto tiempo solo que ya no soportas ver a tus amigos siendo queridos?

Fabián y él, en su momento, fueron muy buenos amigos.

...

El rostro de Iker se tensó por un instante, pero enseguida replicó, fingiendo tranquilidad:

—¿Quién dijo que estoy solo?

Ahora fue Eleonor quien se quedó pasmada.

Parpadeó, sorprendida, y una emoción extraña, indefinible, cruzó por su corazón tan rápido que no alcanzó a atraparla.

Por poco se le nota la descolocación, pero solo respiró hondo y dibujó otra sonrisa:

—Entonces felicidades.

—Cuando hagas tu boda, acuérdate de invitarme.

Al subir al carro, Eleonor seguía sintiéndose incómoda, como si algo se le hubiera atorado en la garganta.

Le dio muchas vueltas al asunto, hasta que por fin lo comprendió.

Era como un reflejo de protección.

Como cuando muchas hermanas sienten celos cuando su hermano de toda la vida de repente tiene novia; la persona más cercana pasa a ser la chica nueva, y ese cambio siempre pica un poco al principio. Lo normal, pues.

Aunque ella e Iker habían terminado peleados, compartieron tantos años juntos, siempre apoyándose el uno al otro. Y ahora, la distancia era real, y él tenía a alguien de verdad especial en su vida.

¿Era normal que ella sintiera un poco de eso? Pues sí.

—¿Eh?

La policía se quedó en silencio, dejando de escribir unos segundos para ordenar el asunto.

—O sea, ¿me estás diciendo que ella y tu esposo tienen algo indebido?

—Eso es lo que entendiste, y no te equivocas —admitió Eleonor sin titubeos.

La oficial, como si siguiera un guion, dedujo en voz alta:

—Si es así, pues sí tienes un motivo.

—¿Perdón?

Eleonor se sorprendió, levantando la ceja.

—Ahí sí que estás equivocada.

Su voz se volvió más seria, intentando aclarar la maraña:

—Ella me ve como rival, pero yo no la veo así. Lo que pase entre ellos dos no me importa. Si mi esposo quiere el divorcio, yo se lo firmo en un segundo.

—Eso ni lo sueñes.

La puerta de la sala de interrogatorios se abrió de golpe y la voz de Fabián retumbó en el ambiente, dura y sin dejar espacio a objeciones. Su expresión era tan seria que el aire se sentía más pesado.

Se había enterado de que la policía la llamó, así que canceló todo en cuanto pudo y llegó directo a la comisaría.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado