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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 1025

—Durante todo este tiempo, la señora Cortés aparenta que no le importa el chico, pero la verdad es otra —continuó Isaac—. Me llama casi a diario para preguntarme cómo se porta Félix en el almacén.

—A mí también me ha marcado —secundó Hugo—. Cuando le conté que Félix ayudó a uno de los empleados, la señora sonrió. Fue la primera vez que nos pidió que no le pusiéramos el trabajo tan pesado.

—En resumen, la señora ya lo aceptó como su hermano. Y usted acaba de hacerlo sentir como basura frente a ella —sentenció Isaac.

Hugo soltó un largo suspiro.

—Suerte con eso, jefe.

Los comentarios de ambos asistentes cayeron como baldes de agua fría sobre Noel.

Era cierto. Al salir, su primera reacción no fue buscar la verdad.

Su miedo por la fobia de Valeria, combinado con la imagen conflictiva que aún guardaba de Félix, lo llevaron a asumir que todo había sido producto del mal genio del muchacho.

Por eso lo regañó sin pensar.

Ni siquiera tenía intención de castigarlo, después de todo, era el hermano de su esposa.

Pero al dejarse llevar por la sobreprotección hacia su prima, había cometido un error imperdonable.

Noel se sintió inundado por el remordimiento.

Isaac le lanzó una mirada fulminante a Valeria, quien seguía aferrada a Noel.

—Jefe, con todo respeto, la señorita Valeria será su prima, pero tanto abrazo no se ve muy bien.

Hugo asintió, mirándola de reojo.

—Exacto. A partir de hoy, los únicos abrazos que debería dar son los de su esposa.

Tras ordenarle a Isaac que se llevara a Valeria a casa, Noel salió disparado hacia la salida.

Pero Nanette y Félix ya se habían esfumado.

Marcó su número varias veces.

Todas las llamadas fueron rechazadas.

Noel soltó un suspiro de frustración.

Sus asistentes tenían razón.

Oficialmente, ya valió.

***

En el auto, Valeria seguía llorando a moco tendido.

Su adorado primo, el que siempre la había consentido, le había gritado y la iba a correr de la ciudad por culpa de otra mujer. ¡Era el colmo!

Isaac no quería ser quien la llevara, así que intentó delegarle el trabajo a Hugo.

Pero a Hugo se le erizó la piel y se negó rotundamente.

¿Pasar tiempo a solas con ese dolor de cabeza? Ni loco.

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