Sin embargo, no la soltó por voluntad propia.
Fue por puro dolor.
Nanette se había arrancado una horquilla del cabello y se la había clavado con todas sus fuerzas en el dorso de la mano a Adrián.
El hombre miró la herida en su mano, completamente desconcertado.
Hugo llegó corriendo y, sin decir una sola palabra, se abalanzó sobre él a golpes.
Esta vez, fue Adrián quien no tuvo tiempo de reaccionar y recibió un puñetazo directo en la cara.
Al principio, la pelea estuvo bastante pareja.
Pero al final, el que empezó a perder terreno fue Hugo.
Adrián realmente sabía pelear.
Con un movimiento rápido, Adrián le asestó una patada brutal en el estómago a Hugo. El muchacho cayó al suelo, pálido del dolor.
Nanette corrió hacia él y se interpuso entre Hugo y Adrián.
Extrañamente, Adrián detuvo su ataque. Sus delgados y fríos labios se movieron, como si estuviera a punto de decir algo.
Pero al final, no dijo nada.
Solo clavó en Nanette una mirada gélida y compleja.
Luego, dio media vuelta y se marchó.
Nanette ayudó a Hugo a levantarse.
—Te llevaré al hospital de inmediato.
Hugo se frotó el estómago, haciendo una mueca.
—No es nada, señora. Solo fue un golpe.
—No te estoy preguntando, Hugo. Vamos al hospital, es una orden —sentenció Nanette.
Hugo intentó protestar, pero al ver la mirada intransigente de Nanette, cerró la boca al instante.
Nanette condujo hasta el hospital más cercano.
Por suerte, los exámenes confirmaron que solo eran hematomas superficiales y que no había daños internos.
Solo entonces Nanette pudo respirar tranquila.
***
Noel estaba a punto de salir de la oficina cuando recibió un mensaje en su teléfono.
Al abrirlo, sus ojos se oscurecieron hasta convertirse en dos pozos sin fondo.
Isaac notó de inmediato el cambio en el ambiente.
—Señor, ¿qué sucede?
Noel no dijo una sola palabra; simplemente le mostró la pantalla a su asistente.

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