El grito de confirmación de Isaac resonó en el estacionamiento, más fuerte y claro que nunca.
Jovita soltó a Adrián y corrió tras Noel.
—¡Noel, explícame todo esto! ¿Qué fue lo que pasó? ¡Y por qué tenías que convocar esa rueda de prensa! ¿No te das cuenta de que al hacer eso...?
La mirada que Noel le dedicó fue fría y completamente distante.
—Ve a preguntarle a tu hermano y a tu madre. Ellos te darán todas las respuestas.
Jovita vio cómo él se alejaba sin mirar atrás y, por primera vez en su vida, sintió que le arrancaban el corazón del pecho.
Regresó junto a Adrián, con la voz quebrada y lágrimas en los ojos.
—Adrián... ¿qué fue lo que hicieron?
***
En la clínica VIP.
La mirada de Gael estaba fija en la pantalla de su teléfono. Observaba la foto donde la mano de Adrián apretaba el cuello de Nanette.
Si no fuera porque tenía la pierna destrozada y porque Iris lo mantenía presionado contra la cama, habría ido personalmente a buscar a Adrián para matarlo.
En todo el mundo, Nanette era la única persona que lo había apoyado de forma incondicional, sin buscar ningún beneficio. Ver que alguien la había lastimado lo llenaba de una furia incontrolable.
Iris también estaba furiosa y con los ojos llorosos.
—¡Si tan solo hubiera sabido, la habría acompañado!
Gael le lanzó una mirada severa.
—¿Y de qué habría servido? ¿Crees que hubieras podido detenerlo?
«Si yo hubiera estado ahí... le habría roto el brazo a ese infeliz», pensó Gael amargamente.
Iris agachó la cabeza, sintiéndose inútil.
—Al menos habría intentado ayudarla... —murmuró.
—Ayudar, mis narices. Apenas y puedes cuidarte a ti misma —replicó él.
Iris hizo un puchero.
—¿Por qué siempre me menosprecias...?
—No te menosprecia —intervino una voz desde la puerta—. Solo está frustrado y, como no tiene a quién golpear, se desquita con su novia.
Venancio y Xavier entraron juntos a la habitación.
Gael se sorprendió al verlos.
—Señor Venancio, señor Xavier. ¿Qué los trae por aquí?
—Teníamos unos asuntos cerca —explicó Venancio—. Y como ya terminamos, decidimos pasar a ver cómo estabas. ¿Qué tal vas con la recuperación?
—Mucho mejor. Solo que esta pierna...
Xavier le dio unas palmaditas amistosas en el hombro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó