Y eso era el amor.
Todo su amor se había sepultado en aquella fría tumba, junto con su esposa.
—Hermana, te llevaré a casa.
Sabía que Nanette estaba completamente exhausta.
Nanette asintió con un leve murmullo.
Al intentar ponerse de pie, se mareó tanto que terminó cayendo sobre Gael.
Él la sostuvo de inmediato.
—Te llevo en la espalda.
Ella negó con la cabeza.
¿Cómo iba a dejar que la cargara?
Él también llevaba un día y una noche sin pegar los ojos.
Sin otra opción, Gael sostuvo el paraguas con una mano y con la otra la sujetó firmemente del brazo para apoyarla.
Isaac no se había marchado; se había quedado esperando en el auto todo el tiempo.
Al verlos acercarse, bajó rápidamente y les abrió la puerta.
Después de todo lo que había ocurrido, Isaac aún sentía escalofríos de solo pensarlo.
Si a Nanette le hubiera pasado algo, ¿cómo iba a darle la cara a su jefe?
Antes de irse, Noel le había dado instrucciones estrictas de cuidar a su esposa con su propia vida.
El vehículo avanzó lentamente hacia la avenida principal. La lluvia caía a cántaros, y el sonido de las gotas gruesas golpeando los cristales resultaba extrañamente perturbador.
El mundo entero parecía haberse vuelto borroso.
Tal vez este caótico mundo terrenal, de vez en cuando, necesitaba de estos diluvios para limpiar la suciedad de las almas.
Gael sintió un peso en su hombro.
Giró levemente la cabeza y vio aquel rostro tan pálido y demacrado, con el ceño fruncido incluso estando dormida. Una punzada de amargura le apretó el corazón.
A él le dolía el alma.
Pero, ¿acaso a ella no le dolía igual?
Lo que Nanette más temía en la vida era perder a los suyos.
Y sin embargo, el destino la había forzado a ver cómo alguien que le importaba moría en sus propios brazos.
Ese golpe era prácticamente letal.
Pero seguía resistiendo.
¿Cuántas personas ocultaban un millón de heridas sangrantes bajo una máscara de aparente normalidad?
El teléfono de Gael emitió el sonido de una notificación de mensaje.
Lo puso en silencio al instante.
Pero justo en ese momento, una noticia de última hora apareció en la pantalla.
Al abrirla, la sangre se le heló en las venas.
[Un camión de carga pierde el control en la carretera de circunvalación y choca contra un vehículo particular. Saldo: un muerto y tres heridos.]
El frente del vehículo particular de la foto había quedado completamente destrozado.

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