Noel no entendió al principio la intención de Nanette y se apresuró a explicar con seriedad.
—Hemos estado juntos mucho tiempo y todavía no te he llevado a conocer Puerto Alba, así que...
Nanette lo interrumpió de golpe.
—¿Quieres llevarme y yo voy a ir así como así? Yo hago lo que diga mi papá. Si papá no me deja ir, definitivamente no iré.
Remigio estaba muy satisfecho con la actitud de Nanette.
—Esa es mi buena hija.
Nanette se abrazó a su brazo, mimándolo.
—Papá, él siempre te hace enojar de esta manera, así que yo también me voy a enojar con él. Estos dos últimos días lo he pensado seriamente...
Mientras hablaba, Nanette le guiñó el ojo izquierdo a Noel.
Noel entendió de inmediato y una sonrisa imperceptible se dibujó en la comisura de sus labios.
Su esposa, después de todo, seguía protegiéndolo.
—¿Y qué has pensado? —preguntó Remigio.
—Pensé que me costó mucho trabajo reunirme contigo, papá, y no puedo dejar que un extraño arruine nuestra relación, así que...
—Así que planeo divorciarme de Noel.
Los ojos de Remigio se llenaron de la pesada autoridad de un patriarca.
—Nanette, ¿de verdad piensas eso?
Nanette asintió, fingiendo tristeza.
—Sí, eso es lo que creo. Como a papá no le gusta mi esposo, solo me queda el divorcio.
—¡Tonterías! —la regañó Remigio en voz baja—. ¿Acaso el matrimonio es un juego de niños? ¿Crees que uno se puede divorciar así como así?
—Pero a ti no te gusta mi esposo.
Remigio se aclaró la garganta.
—Tampoco es que no me guste, simplemente siento que... —Lanzó una mirada de insatisfacción a Noel—. Siento que las cosas se le han dado demasiado fáciles a este muchacho.
—Papá, este es mi segundo matrimonio.
Esa frase cayó como una mina terrestre en el corazón de Remigio.
Con solo recordar los días de humillación que su hija había pasado en la familia Godoy, le hervía la sangre.
De no haber sido porque su familia lo detuvo, habría ido a ajustarle las cuentas al miserable de Galileo.
—Papá, mi esposo no se llevó la parte fácil, fui yo. —Su mirada se posó con ternura en el rostro de él—. Desde siempre, el favoritismo y las excepciones de mi esposo han sido únicamente para mí.

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