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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 182

Noel había aprendido a preparar café gracias a su madre.

Ramona era una mujer amable, elegante y de buen corazón. Por el contrario, el carácter de Joaquín siempre había sido un poco más extremo.

Por eso, cada vez que Noel y Joaquín tenían algún problema, Ramona intervenía para calmar las aguas. Ambos, uno por amor a su esposa y el otro por amor a su madre, terminaban cediendo.

Gracias a ella, la relación entre padre e hijo se había vuelto cada vez más estrecha.

Pero desde que Ramona falleció, todo parecía haber vuelto al punto de partida.

Noel preparó el café con movimientos expertos.

Joaquín estaba sentado a la mesa, mirándolo de reojo de vez en cuando.

—Si Luis se atrevió a meterse contigo, se tiene bien merecido lo que le pase. Así que no me importa cómo te encargues de él. ¡Hay que ser muy imbécil para atreverse a tocar al hijo de Joaquín!

—Sin embargo... parece que no lo hiciste solo por ti.

Noel bajó un poco la mirada, con expresión neutra. Sostuvo la elegante taza de porcelana con sus largos dedos y se la entregó a Joaquín sin prisa.

Joaquín le dio un pequeño sorbo.

—Mmm. Al menos no has perdido el toque.

Noel habló con calma: —¿Mandaste a investigarla?

—Solo averigüé un poco —respondió Joaquín.

—Parece que te interesa mucho la gente que me rodea.

Joaquín soltó una risa fría.

—No me interesa la gente que te rodea. Me interesan los que se te acercan con segundas intenciones.

Los dedos de Noel se detuvieron un instante.

—Entonces eso significa que la gente que contrataste no es profesional.

—¿Ah, sí?

—A ella no le intereso, y yo tampoco tengo intenciones románticas con ella.

Joaquín, evidentemente, no le creyó.

—Nunca te habías preocupado tanto por una mujer. Hasta adelantaste el proyecto de la compra de terrenos por ella, le pediste un favor a Quintín y moviste tus contactos en la política y los negocios.

Noel le devolvió la mirada con total tranquilidad.

—Mi empresa, Nube Alta, la necesita.

—Espero que no sea solo una excusa.

El coche dio vuelta y se detuvo frente a uno de los edificios.

Una figura conocida apareció frente al coche.

Era Melba.

Estaba bajando con una bolsa de basura; aún llevaba el brazo lastimado en un cabestrillo.

Noel dudó si bajar a saludarla o no.

No estaba seguro de que, si se bajaba del coche en ese momento, tendría la fuerza de voluntad suficiente para no entrar al edificio y ver a la persona que estaba herida.

***

Como Luis mostró una buena disposición y pagó todos los impuestos atrasados en tiempo récord, recibió un trato indulgente y fue liberado.

Yolanda, sin importarle que su hijo siguiera en el hospital, corrió a la casa de sus padres.

En cuanto vio a Luis, se abalanzó sobre él.

—¡Papá! ¡Qué susto me diste! Pensé que no ibas a salir.

Luis tenía un aspecto demacrado y un aura pesada.

—Pensé que un don nadie como Venancio no sería gran problema. Nunca imaginé que esa mujer tuviera a alguien mucho más poderoso respaldándola.

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