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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 287

—Por eso, tengo pensado presentarme en la empresa este próximo lunes.

Camila frunció el ceño, un poco preocupada.

—¿Este lunes? ¡Pero si faltan solo cuatro días! ¿No vas a esperar a tener el acta de divorcio en la mano? ¿Qué tal si Galileo se entera y hace un escándalo?

Venancio carraspeó, restándole importancia.

—No va a haber ningún problema, cien por ciento seguro.

—¿Y tú cómo sabes? —cuestionó Camila.

Venancio soltó una risita burlona.

—Porque Anatolia, la de la familia Godoy, ya movió sus influencias para que el trámite de divorcio de Nanette saliera por la vía rápida.

—¿Y cómo es que estás tan enterado de lo que hace Anatolia? —insistió Camila.

Venancio le lanzó una mirada rápida a Noel.

Por supuesto que había alguien más monitoreando de cerca el progreso de ese divorcio. Todo por precaución.

Anatolia creía que sus contactos eran infalibles y que podía tapar el sol con un dedo. Lo que no sabía era que había alguien con muchos más recursos y poder operando desde las sombras.

Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

Probablemente Anatolia moriría sin saber quién fue el verdadero responsable de que le clausuraran su clínica de cirugía estética.

—Si no me equivoco —continuó Venancio—, Nanette debería recibir el citatorio del juzgado entre hoy y mañana.

—¿Citatorio para qué? —preguntó Camila.

—Es puro trámite burocrático. En cuanto declaren que no hay reconciliación posible, el juez dictará el divorcio de inmediato.

Camila apretó los labios.

—¡Híjole! Qué bronca es divorciarse.

—De hecho, dentro de lo que cabe, les salió rápido —dijo Venancio—. Al menos no se atoraron con más vueltas ni plazos eternos. Cuántas mujeres no se han quedado atrapadas por culpa de ese periodo de gracia.

Camila suspiró, reflexionando.

—Por eso digo que lo mejor es no casarse nunca. El matrimonio solo trae dolores de cabeza; soltero, vives tranquilo.

Venancio se cruzó de brazos, adoptando una postura relajada.

—No seas tan pesimista. La gente se divorcia porque eligió a la persona equivocada. Cuando encuentres al indicado, te van a dar ganas de casarte al instante.

»El truco está en abrir bien los ojos antes de dar el sí. Muchos creen que ese amor enfermizo es el verdadero, y cuando se casan se dan cuenta de que se compraron un boleto al infierno.

Nanette se sintió un poco culpable por dejarla, pero Melba insistió.

—No te preocupes, aprovechen que están todos los jóvenes reunidos y vayan a divertirse. Yo me quedo cuidando a la señora. Además, traje toda la comida que estaba en el otro refrigerador, ahorita mismo le preparo algo rico.

Nanette le tomó la mano a la mujer.

—Melba, por favor, no solo cuides a mi mamá, también cuídate tú.

—Pierda cuidado, señorita. Váyase tranquila a cenar. Rara vez pueden juntarse todos, así que aprovechen para platicar y relajarse un rato.

Sin más remedio, Nanette aceptó.

El grupo llegó al restaurante. El ambiente era tan bueno y tenían tantos temas en común, que la charla se desvió rápidamente hacia el futuro de la inteligencia artificial en el mercado.

Se enfrascaron tanto en la plática que perdieron por completo la noción del tiempo.

Para cuando se dieron cuenta, habían estado cenando durante casi cuatro horas.

El teléfono sonó justo cuando iban saliendo del restaurante. Era Melba.

Al contestar, la voz de la mujer se escuchaba ahogada en llanto.

—¡Señorita, ocurrió una desgracia! ¡La señora desapareció!

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