—Aunque no amabas a Camila, te casaste con ella y te obligaste a ser un buen esposo.
»Aunque estabas enamorado de Nanette, la dejaste ir porque sabías que ella nunca estaría contigo y porque Noel la amaba.
»Por sentido de responsabilidad, te casaste con alguien que no querías.
»Para asegurarte de que la mujer que amas fuera realmente feliz, soportaste el dolor de dejarla ir, pero aun así seguiste siendo su amigo, fingiendo que no te importaba.
»¿Cómo podría alguien como tú ser una mala persona?
A Zulema se le llenaron los ojos de lágrimas mientras hablaba.
—Venancio, por favor, no vuelvas a hablar así de ti mismo. Sé que te guardas muchas cosas por dentro. Si estás enojado, puedes gritarme o descargar tu furia conmigo, pero no te tragues todo ese dolor. Y, sobre todo, no permito que vuelvas a menospreciarte.
Fue la primera vez que Venancio miró a esa joven detenidamente.
Oh, no.
No podía decirle joven.
Esta chica le había recalcado una y otra vez que ya era una mujer adulta de veinticuatro años.
Venancio la observó en silencio durante un largo rato.
Él solo había hecho un comentario al azar, ¿por qué a ella le dolía tanto?
Zulema se sorbió la nariz y le preguntó con timidez:
—¿Hablé de más? ¿Te enojaste de nuevo y me vas a pedir que me vaya?
—¿Por qué te gusto? —le preguntó él de repente.
—No lo sé.
—¿No lo sabes?
—No. Me he preguntado lo mismo muchísimas veces, pero no tengo una respuesta exacta.
Al recordar el día en que lo conoció, Zulema no pudo evitar sonreír.
—Solo sé que quiero verte a diario. Quiero verte feliz todos los días. Quiero hablar contigo. Incluso si me regañas, soy feliz. Cuando no te veo, me da ansiedad y me pongo triste.
»No importa qué tan mal me sienta, en cuanto te veo, el dolor desaparece. Eres como una medicina para mí; me das alegría y me haces sentir que la vida es hermosa.
»No permitiré que nadie te lastime y odio que otras mujeres se te acerquen. Claro, con una excepción... —puntualizó.
—¡Nanette!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó