Nanette llegó a la cafetería a la hora acordada.
En la zona privada no solo estaba Noel, sino también Isaac.
Al ver a Nanette, Isaac se puso de pie de inmediato por cortesía.
—Hola, señorita Larco. Soy Isaac, el asistente del señor Cortés.
Nanette asintió con una sonrisa. —Mucho gusto.
Noel llevaba un suéter de color blanco cálido y estaba sentado a la mesa con una postura impecable. Sus facciones definidas y su actitud serena lo hacían ver como un caballero en toda la extensión de la palabra, alguien que parecía pertenecer a un mundo de total elegancia.
Nanette no sabía bien por qué, pero cada vez que lo veía, sentía una profunda sensación de tranquilidad.
Tal vez por eso se sentía tan fácil creer que un hombre así podía ser perfecto.
Sin darle muchas vueltas al asunto, Isaac sacó el contrato.
Su estilo de trabajo era muy similar al de Noel: directo y sin rodeos.
—Señorita Larco, aquí está el contrato para que lo revise.
Nanette sacó una pluma de su bolso. —No hace falta.
Y con un trazo rápido y firme, estampó su firma en el papel.
Isaac se quedó boquiabierto. —Señorita Larco, este contrato es por una suma de dinero enorme... ¿De verdad no lo va a leer?
Nanette sonrió con tranquilidad. —Noel ya me transfirió todo por adelantado; con eso me basta para confiar.
Isaac parpadeó, confundido.
—¿A qué se refiere?
Nanette volteó a ver a Noel. —¿Dije algo que no debía?
Noel sonrió levemente. —Isaac es de toda mi confianza, no hay problema.
Nanette respiró aliviada.
Isaac, en cambio, hizo un puchero. —Jefe, ¿me estás ocultando cosas?
—Tómate tu café —le respondió Noel.
—Ah, bueno.
Entonces, Noel deslizó una carpeta sobre la mesa hacia Nanette.
—Este es un análisis que preparé sobre el desarrollo y el posicionamiento de los modelos de IA a gran escala en seis sectores clave de la industria. Revísalo cuando tengas tiempo y dime si crees que hay algo que corregir o agregar.
Como el contenido trataba exactamente sobre su área de especialidad y sus intereses personales, Nanette quedó absorta en la lectura casi de inmediato, olvidándose por completo de que tenía a dos personas sentadas frente a ella.
Al verla tan concentrada, Isaac se quedó mirándola fijamente.
La escena frente a él parecía sacada de una pintura.
Una mujer hermosa y elegante, completamente inmersa en su propio mundo, aislada del ruido exterior. Parecía que nada a su alrededor podía perturbar esa concentración absoluta.
En ese instante, Isaac comprendió que esta mujer, conocida por todos como la «señora Godoy», era en realidad alguien con un talento profundo e insondable.
El simple hecho de haber desarrollado sola un juego de píxeles tan avanzado lo demostraba.
Cualquier persona normal jamás habría logrado algo así.
Instintivamente, Isaac volteó a ver a Noel.
Su jefe estaba bebiendo café con elegancia, pero su mirada se posaba constantemente en Nanette, y en sus labios se dibujaba una sonrisa suave.
Isaac jamás había visto a su jefe con esa expresión de ternura.
Ni siquiera cuando estaba con su prometida había notado una mirada tan dulce y pacífica en el rostro de Noel.
Isaac quiso decir algo y bajó la voz a un susurro. —Jefe...—

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