Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 89

La puerta del área privada se abrió apenas una rendija y una voz familiar se coló por el espacio.

—Noel.

Esa voz...

¿Acaso no sonaba exactamente como Dina?

Esa chica siempre usaba ese tono meloso y agudo cada vez que quería conseguir algo.

Sumado a su carita de inocencia, era muy fácil que la gente pensara que se trataba de una muchachita inofensiva.

Pero en realidad era un pequeño demonio.

—Señorita Godoy —respondió Noel desde la puerta.

¡Sí era ella!

Un escalofrío recorrió la espalda de Nanette.

Bajo ninguna circunstancia podía permitir que Dina la viera a solas con Noel.

Si eso pasaba, los problemas iban a lloverle a cántaros.

Nanette se puso de pie de un salto y miró a su alrededor con desesperación.

Por suerte, había un gran armario empotrado en la pared.

Corrió hacia él, abrió las puertas y se escondió adentro.

Al principio, Isaac no entendió qué estaba pasando, pero ató cabos rápidamente.

Recordó que Noel le había dejado muy claro que la relación laboral con Nanette debía mantenerse en estricto secreto. Solo ellos tres lo sabían y no podía filtrarse por nada del mundo.

Con eso en mente, Isaac se levantó y verificó que las puertas del armario estuvieran bien cerradas.

Dina entró al reservado, feliz y como si fuera su casa.

—¡Noel! ¡Qué casualidad verte por aquí!

Hablaba con tanta confianza que cualquiera juraría que eran amigos de toda la vida.

Noel mantuvo una postura educada, pero su rostro se mostró severo.

—Señorita Godoy, me parece que no tenemos la confianza suficiente. Le pido que me llame señor Cortés.

Dina contempló el rostro de ese hombre en el que no había dejado de pensar en días. Ni siquiera ese tono tan frío logró quitarle el buen humor.

—Ay, eso suena muy distante. Prefiero decirte Noel.

La expresión de Noel no cambió. —Como guste.

—¿También viniste a tomar algo con unos amigos? —preguntó Dina, intentando sacar plática.

—Sí.

Dina estiró el cuello para intentar ver más allá de la puerta entreabierta.

—¿Con quién? ¿Estás con tu novia?

Cualquiera con un poco de sentido común se habría dado cuenta de que Dina estaba lanzando esa pregunta para averiguar si estaba soltero.

Sabía que si Dina decidía entrar por la fuerza y sin modales, arruinaría todo su plan.

Y efectivamente, la mimada hermana de la familia Godoy no conocía el significado de la palabra respeto.

Como Noel no estaba en posición de reprenderla, Isaac tomó la palabra sin piedad.

—Señorita Godoy, esta es un área privada. Entrar así sin avisar es una tremenda falta de respeto.

Dina ni siquiera se inmutó y siguió sonriendo.

—Ay, es que pensé que la prometida de Noel estaba aquí escondida y me dio curiosidad.

Isaac ya estaba perdiendo la paciencia.

—¿Ya terminó de mirar? ¿Puede retirarse?

La sonrisa de Dina desapareció por completo.

—¿Y tú quién te crees que eres?

¿Cómo se atrevía a hablarle así? ¿Acaso no sabía que estaba frente a la señorita Godoy?

—Soy el asistente del señor Cortés.

Dina pensó: «¿Un simple y patético asistente? ¿Con qué derecho me levanta la voz?»

Sin embargo, sabía que tenía que mantener las apariencias frente al hombre que le gustaba, así que se guardó los insultos.

Isaac no se anduvo por las ramas y le señaló la puerta.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó