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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 912

Ese «lo siento» tomó a Joaquín completamente por sorpresa.

No pudo evitar que una ligera sonrisa asomara en sus labios.

—Quién lo diría, mi hijo por fin aprende a disculparse con su viejo. Parece que el poder del amor hace milagros, logrando que mi hijo, que siempre me lleva la contraria, baje la cabeza.

El tono de Noel se suavizó un poco.

—Ella me pidió que no peleara contigo.

Joaquín se quedó pasmado un segundo y luego, con disimulo, le dio una suave patada en la pantorrilla a Noel.

—¿Así que ahora tengo que depender de una extraña para que me trates con un poco de respeto?

—Ella no es una extraña —lo corrigió Noel.

—¡Cómo que no es una extraña! —refunfuñó Joaquín.

—No lo es. Es el amor de mi vida, y pronto será parte de nuestra familia.

Joaquín se quedó sin palabras.

—Tienes demasiada imaginación, muchacho. ¡Primero resuelve el desastre que tienes enfrente!

La conversación volvió inevitablemente a su punto crítico.

Noel apretó los labios y luego de unos segundos, soltó:

—No quiero hacerlo.

Joaquín frunció el ceño.

—¿Sigues queriendo cancelar el compromiso ahora mismo?

—Sí.

—¿Fue ella quien te presionó?

—No. Ella me dijo que no me precipitara.

—Si hasta ella te dice que no te precipites, ¿cuál es tu prisa? ¿No puedes esperar medio año?

—Por supuesto que tengo prisa.

Joaquín, furioso, le soltó otra leve patada a Noel.

Ulises, incapaz de seguir viendo, intervino:

—Don Joaquín, tenga cuidado, no vaya a lastimarse.

Aunque en el fondo sentía pena por Noel.

Joaquín le dio un palmotazo en la espalda a su hijo.

—¡Mira nada más lo terco que es este muchacho! ¡No sé a quién salió!

Ulises intentó aliviar la tensión con una sonrisa.

—Pues a usted, Don Joaquín. ¿No recuerda que, cuando la señora vivía, siempre le decía que era un burro obstinado?

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