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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 926

Al ver a Isaac sentado en la puerta, el semblante de Adrián Zamora se ensombreció aún más.

Isaac lo saludó con toda la formalidad requerida.

—Presidente Zamora.

Adrián soltó un murmullo helado en respuesta.

Isaac no era estúpido; se daba cuenta de que Adrián no lo soportaba.

Y la razón principal era, sin duda, que trabajaba para Noel Cortés.

Isaac pensaba que, puesto que no dependía de la familia Zamora para comer, no tenía por qué aguantarle los malos modos a Adrián, pero por cortesía debía mantener las formas, así que añadió con total educación:

—Presidente Zamora, ya que usted está aquí, me retiro para no interrumpir.

Esta vez, Adrián ni siquiera se molestó en responder y entró directamente a la habitación.

Isaac torció los labios, se dio la media vuelta y se marchó.

Jovita estaba encogida bajo las sábanas. Al escuchar el ruido, no movió ni un músculo.

No fue hasta que unas manos cálidas le acariciaron la cabeza que se dio la vuelta.

—Adrián...

Adrián se inclinó hacia ella, dejando de lado toda su frialdad.

—Por más graves que sean los problemas, primero tienes que cuidar de ti misma. Menos mal que solo fue una baja de presión. Si de verdad te enfermas, ¿qué cuentas les voy a dar a nuestros padres?

Con su ayuda, Jovita se sentó, enfocándose solo en lo que le importaba.

—¿Cómo supiste que estaba en el hospital?

—Me avisó tu prometido.

Prometido...

Escuchar esa palabra ahora le resultaba tan doloroso.

Y le oprimía el corazón.

—Adrián... —empezó a decir, pero se detuvo.

Él le respondió con voz suave.

—¿Qué pasa?

Jovita guardó silencio durante un largo rato.

—Nada.

—Me lo crucé cuando llegaba —mencionó Adrián.

Jovita bajó la mirada, intentando disimular su tristeza.

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