Al ver la rápida recuperación de Rodrigo, todos mostraron un intenso interés en las habilidades médicas de Nina.
En estos tiempos, quién no tiene algún familiar enfermo en casa. Unos tienen padres achacosos, otros hijos con enfermedades graves.
La fama de La Parca circulaba desde hacía tiempo en los círculos de la alta sociedad. Si Nina era esa legendaria «diosa que controla la vida y la muerte», se habían sacado la lotería al encontrársela.
—Señorita Villagrán, mi madre de setenta años lleva años con trastornos del sueño.
—Olvídese de quinientos pesos. Le doy cincuenta mil o lo que pida, si logra curar el insomnio de mi madre, usted ponga la cifra.
Otro se abrió paso a empujones.
—Señorita Villagrán, mi hijo menor nació con un problema grave en los ojos, ¿eso tiene cura?
—¿La señorita Villagrán también sabe limpiar las malas vibras de las casas? Últimamente siento vibras raras en mi villa...
Cada vez más gente intentaba pedirle ayuda a Nina, pero Yeray los bloqueaba.
Los que buscaban a Nina eran líderes en sus industrias. A algunos se les podía ofender, pero a otros había que ganárselos.
Así que el diplomático Ramiro salió al quite en el momento justo.
—La señorita Villagrán todavía es estudiante y los estudios son su prioridad, por favor no la agobien.
—Si tienen algún problema urgente, pueden hablarlo en privado con el señor Máximo, y él decidirá según el caso.
Con esa frase de Ramiro, todos entendieron el mensaje.
Para no cerrarse las puertas, decidieron quedar bien con la familia Corbalán de Puerto Neón. No fuera a ser que el día de mañana los necesitaran y los mandaran por un tubo.
Enzo, testigo de todo, sintió que él mismo se había convertido en un chiste.
Había planeado todo con cuidado, y al final terminó haciéndole el favor a otro. Los halagos y la atención que recibía Máximo eran justo lo que él anhelaba y no podía tener.
Mientras tanto, Máximo ya se había llevado a Nina lejos de la multitud.
Miró la hora; quedaban escasos cinco minutos para ver a Silver.
—Nina, tengo que ver a un cliente ahorita, puede que me tarde un rato.

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