En el diccionario de Nina, la humildad y la modestia no existían.
La habilidad es lo único que cuenta para demostrar quién manda.
Los fans de MRX ya estaban acostumbrados a que Nótt fuera arrogante frente a sus oponentes. Cuanto más directa y tajante era, más fervor sentían los fans por ella.
Por el contrario, los miembros de INSANITY tenían cara de pocos amigos tras la provocación.
Después de la partida anterior, la estabilidad mental de muchos se había vuelto muy frágil.
El caso más evidente era el de Elliott. Ser asesinado en solitario por el jungla enemigo decenas de veces ante tantos ojos fue la mayor humillación de su vida.
El humor de Bruno también era pésimo.
Antes de intentar comprar a Nina por una fortuna, pensaba que su habilidad era solo «buena». Al entrar al campo descubrió que cuando jugó contra THUNDER y FUEGO, solo había usado la mitad de su fuerza.
Con razón el capitán de EVIL había dicho aquello en Twitter.
Perder contra FUEGO no era vergonzoso. Pero encontrarse con Nótt en el campo de batalla, esa era la verdadera pesadilla para cualquier rival.
—Capitán, ¿cómo jugamos la siguiente? —preguntó Águila, el carrilero superior de INSANITY.
Hacía medio año, Bruno lo había reclutado de EVIL. El objetivo era el mismo que con Elliott: por el dinero de Bruno y por el poder del Grupo Villalobos en Puerto Neón.
Poder codearse con alguien importante como Bruno hacía que traicionar a los compañeros no importara.
Bruno, que estaba que echaba humo, le gritó de mala gana:
—¡Jueguen como deben jugar! ¿Todavía tienes cara para preguntarme eso?
Águila, regañado sin razón aparente, se quedó callado.
Luego Bruno dirigió su furia hacia Elliott.
—Antes de la competencia me aseguraste que MRX perdería. Los hechos demuestran que tu garantía no vale ni un centavo.
Elliott se defendió con cara de vergüenza:
—No pensé que Claude traería a Nótt para cubrir el puesto.


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