A la mañana siguiente, Alejandro se levantó temprano para preparar el desayuno, pero el timbre sonó antes de que pudiera empezar.
Al abrir, se encontró con Bianca en el pasillo.
—Vine a traerles el desayuno.
Alejandro sonrió amablemente y se hizo a un lado para dejarla pasar.
—Mamá, ¿por qué no descansaste un rato más?
Como él y Elena ya estaban formalmente unidos, era natural que empezara a llamarla así.
Bianca, con una sonrisa radiante, le respondió:
—No tenía sueño ni estoy cansada. Me hace muy feliz poder prepararles algo rico.
En el pasado, su mayor anhelo era encontrar a sus hijos y llenarlos de cuidados.
Ahora que ese sueño se había vuelto realidad, el cansancio simplemente no existía para ella.
De hecho, en cuanto terminara allí, iría a la Universidad Río para llevarle el desayuno a Héctor.
Elena, al escuchar las voces, salió de la recámara.
Tanto Alejandro como Bianca notaron que andaba descalza y, en una sincronía casi cómica, ambos corrieron a buscarle unas pantuflas.
Elena se echó a reír, sintiéndose un poco avergonzada.
Antes se consideraba una mujer completamente independiente, y ahora la estaban consintiendo tanto que parecía una niña chiquita.
Tras terminar de desayunar, Elena se arregló para ir a trabajar.
Bianca bajó con ella hasta el estacionamiento y, al verla subir al auto, le preguntó ilusionada:
—¿Qué te parece si al mediodía te llevo el almuerzo?
Apenas era su primer día viviendo cerca, y ya estaba buscando pretextos para llevarle comida.
Elena comprendía perfectamente el amor desbordante de su madre y asintió con una gran sonrisa.
—Me parece perfecto.
Los ojos de Bianca se iluminaron como estrellas.
—No te preocupes, no voy a subir a tu oficina. Sé que a ustedes los jóvenes no les gusta que los tachen de «niñitas de mamá». Te guardaré las apariencias, te lo prometo.
Al mediodía, Elena recibió un mensaje. Salió del edificio y vio el auto de Bianca esperándola.
Subió al asiento del copiloto y Bianca le entregó una elegante bolsa térmica con el almuerzo y un jugo recién exprimido.
Elena tomó la comida, agradecida.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....