Lucía miró con desprecio hacia la cocina, donde Adriana estaba trabajando.
—Mamá, Elena ganó el máximo premio de investigación y se va a Ciudad del Norte a recibirlo. De ahora en adelante será una leyenda en el mundo farmacéutico. El laboratorio que la tenga tendrá una mina de oro. Además, ya heredó las acciones de Bianca. Dejamos ir a una mujer millonaria y brillante. La familia Romero perdió su oportunidad de oro.
Beatriz también sintió una punzada de arrepentimiento.
Si tan solo no se hubiera opuesto a que Diego estuviera con ella.
—Ay, ni me lo digas. Yo no tenía idea de que Elena fuera tan increíble. Creí que Adriana valía la pena, ¡pero resultó ser una inútil traicionera!
En la cocina, Adriana estaba picando carne con las manos llenas de grasa.
Hacía unos minutos, a Beatriz se le había antojado cenar empanadas hechas a mano.
Adriana apenas había probado bocado cuando la mandaron a cocinar.
Al escuchar la conversación entre Beatriz y Lucía desde la cocina, la furia y el resentimiento le quemaron la sangre.
Ese no era el discurso de Beatriz en el pasado.
Antes decía que la única función de una mujer era dar a luz herederos y que eso era más importante que cualquier estúpida carrera.
Y ahora resultaba que el éxito profesional valía más, y querían que Elena regresara para ocupar su lugar. Entonces, ¿para qué había servido que ella se rebajara a ser la sirvienta de la familia Romero?
Apretó los dientes y golpeó la carne con más violencia, con la mirada oscurecida por el odio.
***
Por otro lado, Hugo se presentó en la mansión de la familia Vargas para hablar con Paloma.
Ella lo recibió con cortesía distante.
—¿A qué se debe su visita, director Valiente?


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....