Desde que se involucró con Hugo, su familia, que al principio tenía grandes expectativas sobre ella, terminó decepcionándose. Con el tiempo, llegaron a considerarla una vergüenza y cortaron casi todo contacto.
Renato era el único que la trataba con cariño, pues ella había financiado sus estudios universitarios y su especialización en el extranjero.
Los demás, prácticamente, la ignoraban.
Sin embargo, Viviana jamás se arrepintió de haberse convertido en la amante de Hugo.
Después de todo, si se hubiera casado con un hombre común, ¿cómo habría podido vivir en una mansión tan espectacular y tener personal de servicio a su disposición?
Además, su hijo estaba destinado a heredar el Grupo Valiente; ella había cambiado su destino por completo.
¿Qué importaba si Hugo no le daba el título oficial de esposa? Él había decidido no volver a casarse por consideración a Bianca, lo que la convertía en la única mujer en su vida. Nadie podía reemplazarla.
Pero nunca imaginó que Hugo y Bianca lograrían encontrar a sus gemelos perdidos.
Héctor ya estaba trabajando en el Grupo Valverde, lo que dejaba claro que planeaba heredar la empresa de su familia adoptiva.
Hugo, decepcionado de él, ahora volcaba toda su atención en su hija, Elena. Incluso rondaba la idea de criar al hijo de Elena dentro de la familia Valiente.
Viviana no iba a permitir que eso sucediera. Por eso le había pedido a su primo que se infiltrara en el laboratorio para vigilar a Elena de cerca.
Al recordar las quejas recientes de su hijo Ezequiel porque Hugo se negaba a financiar sus proyectos, sintió una punzada de dolor de cabeza.
Ezequiel era sangre de Hugo, ¿por qué su propio padre lo menospreciaba tanto?
En el fondo, sabía que todo se reducía a un desprecio por su propio origen humilde.
Viviana no pudo evitar compadecerse de sí misma. Si hubiera nacido en una cuna dorada como la de Bianca, estaba segura de que su vida habría sido mil veces más deslumbrante.
***
Después de una evaluación exhaustiva de sus habilidades, Elena finalmente decidió contratar a Renato.
En su primer día de trabajo, él llegó con un hermoso ramo de rosas para ella.
Era un gesto puramente de admiración profesional; no había ninguna segunda intención.
Elena recibió las flores y lo miró fijamente.
—En este laboratorio no tenemos una cultura de «contentar al jefe». Tu única obligación aquí es hacer un trabajo excelente. No necesitas comprarme flores para quedar bien.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....