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Secreto indecente romance Capítulo 10

Mientras masturbaba su coño lentamente, Giovanni no paraba de besar a Liana y con la otra mano apretaba su cintura acercándola a su polla. Luego deslizo la misma hacia arriba hasta llegar a la altura de los broches del sostén.

Cuando libero sus tetas del mismo llevo la mano hacia una de sus tetas para sujetársela con ímpetu. El beso se hizo más fiero, Liana sujetaba su cuello con fuerza mientras que lo besaba, a duras penas la joven sacaba su lengua, pero ese era un paso a la perdición. ¡Ya lo aprendería!

Cuando la supiera usar, nadie la detendría.

Al separarse un poco de su boca, Giovanni levanta la blusa y toma una de sus tetas para metérsela en la boca y empezar a chupársela mientras acariciaba su espalda de manera sensual.

Giovanni ve ese pezón rosado todo rígido y esa aureola tan pequeña y hermosa que sentía que podía morderlo, lame la punta y parte de la teta de Liana divisando como todo su cuerpo se erizaba.

Froto un poco más su vagina, una que estaba completamente empapada con sus fluidos. La rubia estaba tan caliente por dentro que seguramente ella misma lo desconocía. Tenía un potencial tan sensual y morboso que pretendía hacerle ver.

Sonríe con malicia mientras acuna su cuello y la vuelve a besar, pero con aquel beso jala un poco su labio inferior y profundiza su dedo.

—¡Ahhhh! —gime contra la boca de Giovanni, mantenía los ojos cerrados como tratando de reprimir lo que estaba sintiendo.

Él penetra más su coño hasta que ella abre los ojos de par en par.

—Joder, ¡que rico! —jadea inclinando su cabeza hacia atrás mientras que llega al clímax.

Meneaba sus caderas de una manera enloquecedora que le ponía muy tensa la polla.

Unos segundos después, el castaño siente como su mano se humedece de sus fluidos. Giovanni muerde sus labios al ver esa boca de ella semi abierta y esas mejillas rojas. Movía un poco más sus dedos hasta que ella medio sonríe, es cuando sabe que había acabado por completo.

Saca su mano de su coño y ve que sus dedos estaban cubiertos de un líquido blanco. Por mucho tiempo no había hecho con una mujer, por lo general terminaba metiendo sus dedos en la boca de ella, pero esa noche…

Giovanni se llevó sus propios dedos hasta su boca para lamerlo, cierra los ojos y disfruta de la dulzura de la que estaba hecha esa chica.

Liana observa como Giovanni chupa sus dedos y eso la hace sentirse extraña. Cuando él termina la observa a los ojos.

—Has estado aprendiendo muy rápido.

—No entiendo porque no termina con esto de una vez.

—Ya te lo dije, es más divertido hacerlo así. No tiene gracia que te folle de una vez, yo pretendo comerte lentamente —contesta sujetando su mentón —. No tenemos apuro, he dicho que nos tomaremos un mes.

Liana aplana los labios ante sus palabras, era un sujeto bastante extraño pensó.

—Debo regresar a casa.

—Muy bien…

Giovanni la regresa a su asiento y pone el coche en marcha, mientras que conducía pensaba en el enorme problema que guardaba entre sus piernas. Su polla iba a explotar.

Liana se mantuvo en silencio, luego observa al conductor hasta bajar la mirada y notar que el pantalón de Giovanni estaba bastante apretado. Esa enorme polla se podía apreciar claramente.

La joven lleva la vista al frente sintiéndose muy preocupada, cuando él decidiera meterle esa polla en su coño le iba a doler mucho. Pone los ojos en blanco, ya no podía echarse para atrás, la casa estaba a su nombre, si no cumplía se quedarían sin hogar.

Todo dependía de ella.

La rubia observa su casa y luego al CEO a su lado.

—Ya me voy.

—Buenas noches…—su voz le erizaba los vellos del cuerpo.

Giovanni la ve correr hasta su casa hasta que se metió por la ventana, luego vuelve la vista al frente y muerde sus labios. Esa chica se estaba convirtiendo en una maldita obsesión para él.

[…]

El siguiente día Liana no recibió ninguna llamada por parte del jefe de su papá, por una parte eso le dio tranquilidad puesto que no tenía que desnudarse o dejarse tocar. Pero por otro lado, le resultaba muy extraño no saber de él.

Para su desgracia, su padre había llamado y le pidió el favor de que le llevara el almuerzo que había dejado. James era un poco quisquilloso y no le gustaba la comida del cafetín, por esa razón se llevaba el almuerzo listo.

Pero se lo había dejado ese día, y allí estaba ella, preparando las cosas para salir a llevárselo. Su padre trataba de no dejar la oficina sola por mucho tiempo, ya no trabajaba en la parte de ventas, pero si en la de registros.

Liana toma el transporte para ir a la empresa sintiéndose un poco inquieta, sabe que existía mucha posibilidad de que se lo encontrara a él, aunque contaba con que eso no sucediera. Su padre estaba dos pisos abajo de Giovanni, tenía que ser mucha casualidad.

La rubia llega a la empresa y coge las escaleras para subir con la vianda de su padre, al entrar en el piso va directo hasta la oficina de su papá y lo encuentra sumergido en una montaña de trabajo.

—Hola papá, disculpa que me he tardado mucho en venir.

—¡Liana! —dice con una sonrisa —. Descuida, no pasa nada. Deja la comida allí y vete rápido, no quiero que mi jefe te vea y se vuelva esto un mal entendido.

—Claro, papá —aunque ella sabía que eso era imposible de que sucediera.

Liana se despide de su padre y se da la vuelta cuando de la nada choca con el pecho de un sujeto.

—Lo sient… —pestañea al ver que era Giovanni el que estaba llegando a la oficina.

—¿Cómo le va, señorita Parker? —pregunta con aquella voz que la hizo tensarse.

—Señor Carter —James se pone en pie al ver a su jefe en la entrada —. Mi hija me ha traído el almuerzo, pero ya se iba.

—¿Ah sí?

Giovanni observa a Liana sin disimulo alguno, mientras que ella había palidecido en segundos.

—Ya me voy, con su permiso —pasa a un lado de Giovanni y él la ve de soslayo irse por las escaleras.

Capítulo 10 Beso anal 1

Capítulo 10 Beso anal 2

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